Karate Kid: Legends: Misma fórmula idéntico resultado

En 1984, John G. Avildsen (Rocky V) estrenó Karate Kid (El momento de la verdad), una cinta que servía para que las juventudes de la época se sintieran identificados con la historia de Daniel LaRusso y vivieran su propia Rocky, con la que el director ganó el Oscar a mejor director y el de mejor película. Aquella Karate Kid se convirtió en una cinta de culto que, hoy en día, sigue estando vigente. Después llegaron unas cuantas secuelas, dos de ellas con Ralph Macchio (Cobra Kai) como protagonista, otra con Hilary Swank (Million Dollar Baby) y una última entrega, para gloria de Jaden Smith (After Earth) y la presentación de Jackie Chan (Ninja Turtles: Caos mutante), donde ya pensábamos que sería la última vez que íbamos a tener una entrega de la saga de karate. Pero para sorpresa de todos, la serie Cobra Kai, devolvió el interés en la franquicia donde Ralph Macchio volvía como protagonista. Karate Kid: Legends es un nuevo intento de hacer que las nuevas generaciones tengan esa especie de Rocky que no han tenido en muchos años, pero lo cierto es que está más pensada casi para los nostálgicos que para introducir a nuevos espectadores a la franquicia. Tenemos nuevo protagonista y tenemos entrenadores conocidos, pero el resultado sigue siendo el mismo que en las entregas anteriores.

Joshua Jackson y Ben Wang en Karate Kid: Legends

Joshua Jackson y Ben Wang en Karate Kid: Legends

Karate Kid: Legends sigue siendo una especie de reboot/remake/recuela, todo junto en una misma película, donde nuestro protagonista, Ben Wang (Chicas malas (2024)), se muda con su madre a Nueva York donde prometerá no seguir aprendiendo kung fu, después de la sorpresiva muerte de su hermano, pero allí no tendrá más remedio que volver al kung fu para solucionar los diferentes problemas a los que se tiene que enfrentar, al igual que sobrevivir a los problemas adolescentes como es enamorarse. A primera vista, paso por paso, es idéntica a la cinta original del 84 pero el giro que la hace un poco diferente de aquella es que el protagonista hace de maestro para intentar ayudar al padre de la chica que le gusta a poder salvar su pizzería. Así tenemos este pequeño giro que es, sinceramente, lo más interesante de la cinta porque le da otra capa de originalidad a una saga que ya parecía condenada a no saber innovar. Así como también el tema de la pizzería, que sirve para momentos más tranquilos. Pero lo que seguro hace que mucha gente viva esta nueva experiencia de otra manera es ver juntos, como entrenadores, a Ralph Macchio y Jackie Chan.

Volver a traer a Ralph Macchio a la franquicia que le dio todo es un acierto, no solo porque nostálgicamente funciona bien, sino que también sirve como contrapunto al personaje de Jackie Chan, con el que tiene sus más y sus menos para entrenar a Ben Wang para luchar en el nuevo concurso de karate, porque sí, volvemos a tener un torneo entre distritos que servirá como demostración de lo que ha aprendido a lo largo del camino. Ben Wang, como protagonista, funciona bastante bien y cumple con creces. Tiene carisma, presencia y se nota que algo de artes marciales sabe por la forma en la que se mueve en los diferentes combates. Joshua Jackson (The Affair), conocido por la serie de Dawson Crece, vuelve para interpretar al padre de Mia Lapini, el interés amoroso de Li, y a su vez tenemos a Sadie Stanley (Cruel Summer), conocida por ser Kim Possible en los live action, que cumple con creces como ese personaje femenino, interés romántico, pero que tiene también presencia en pantalla por no ser una damisela en apuros precisamente. Y para los nostálgicos, como ya he dicho, ver a Ralph Macchio y Jackie Chan es un regalo.

Jackie Chan, Ben Wang y Ralph Macchio en Karate Kid: Legends

Jackie Chan, Ben Wang y Ralph Macchio en Karate Kid: Legends

Karate Kid: Legends apuesta por la nostalgia y la fórmula clásica que tanto funcionó en el pasado, trayendo de vuelta a rostros icónicos como Ralph Macchio y Jackie Chan, mientras presenta a una nueva generación con Ben Wang al frente. Aunque la historia recicla los pasos de la original, le añade un pequeño giro con la subtrama de la pizzería, lo que refresca un poco la saga. El filme no arriesga demasiado, pero cumple con entretener, sobre todo a quienes crecieron con las películas anteriores. La química entre los veteranos y los nuevos personajes sostiene una historia que, aunque predecible, se deja disfrutar por el cariño que le tiene a su propio legado.

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