Tres años después de Jurassic World: Domion, posiblemente el cierre más abrupto y aburrido de una saga, Universal Pictures vuelve a la carga con un nuevo episodio de tan lucrativa saga, titulado para la ocasión Jurassic World: El renacer. Tras la cámara nos encontramos con el “minimalista” Gareth Edwards (The Creator), en el guion a un clásico de la saga David Koepp (Confidencial (Black Bag)), y delante la cámara a la potente Scarlett Johansson (La trama fenicia), el guaperas Jonathan Bailey (Wicked), el imprescindible Mahershala Ali (Spider-Man: Cruzando el multiverso) y el villano Rupert Friend (La acompañante). Jurassic World: El renacer recupera cierta esencia de la primera trilogía para ofrecer una aventura más novedosa, que intentan romper con lo visto en la segunda trilogía.
Tras un prólogo que acontece cerca de la primera trilogía, la acción avanza hasta un tiempo después del fin de la segunda. Los dinosaurios campan a sus anchas por el mundo, y casualmente estos animales, que existieron oficialmente hace 65 millones de años, tienen en su ADN propiedades curativas para el ser humano. Una farmacéutica contrata a una panda de mercenarios para ir un ecuador prohibido, donde hay varias especies con amplio potencial curativo. Paralelamente una familia está de excursión por la zona indebida y colisionan con la trama de los mercenarios. El guion de Koepp recupera algunos pasajes de las novelas originales, como el famoso viaje por el río en barca de goma, para componer un incidente que se aleja bastante de lo visto anteriormente. Una historia de aventuras de corte clásico que se un poco lastrada por la consabida (y obligatoria) trama familiar. El guión no es redondo, pero funciona estupendamente como película de aventuras de corte clásico con ritmo pausado.
Edwards siempre se ha caracterizado por conseguir mucho con poco, y Jurassic World: El renacer no es la excepción. El prólogo emula a Jurassic Park (Parque Jurásico), donde ya el propio Spielberg homenajeaba a su Tiburón. Luego el ritmo se frena para plantear el conflicto, y luego empieza a mostrarnos “set pieces” (La del Mosasaurus, la del T-Rex y la balsa, la del pterodáctilo, o el clímax con el T-Rex deforme) sin olvidarse de la historia humana de sus personajes. Es decir, estamos ante una cinta más pausada que trepidante. Atentos al plano secuencia en plano fijo donde los velociraptores hace su aparición estelar. Tambien hay que agradecer a este director el diseño de esos dinosaurios experimentales que no quedaron bien del toda y de Dolores, la roba escenas de la cinta. Y todo ello rodado a la antigua usanza, es decir, en 35mm.
Mención especial para el compositor Alexandre Desplat (Imparable: La historia de Anthony Robles). El musico francés trae de vuelta los temas clásicos de Williams pero con un sonido muy añejo. También ha compuesto nuevos temas de aventuras y tensión, destacando estos últimos.
Johansson es la heroína de acción de este episodio que no sabíamos que necesitamos. La Viuda Negra compone una mercenaria que se dispersa un poco entre tanto personaje, pero aún así nos funciona. Ali tiene un personaje goloso (trauma incluido) que borda como siempre, Bailey resulta algo soso, pues sería el equivalente a un “hombre florero”, y Friend es el villano que siempre le toca ser. Respecto a la familia que compone la otro trama, solo destacaremos el personaje de Xavier, interpretado por David Iacono (La calle del terror: La reina del baile), que es todo un “turras” y deseamos que hubiera tenido otro destino al final de la cinta.
En resumen, Jurassic World: El renacer se desmarca un poco de la estructura de las anteriores cintas pero respetando el origen. Es una cinta de aventuras de corte muy tradicional, como varios guiños a la trilogía original, pero que, quizá, al ofrecer algo diferente pueda ser rechazada por el público más conservador.
Lo mejor: La dirección de Edwards y la partitura de Desplat.
Lo peor: El personaje de Xavier.
Puntuación: 7/10


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