Jackie: Las cosas de palacio van muy despacio

Sin duda alguna, Pablo Larraín (El club), se ha convertido en uno de los directores modernos más a tener en cuenta en los próximos años. No, El club o Neruda son muestras de su talento. Un talento que le sirve para sacar adelante proyectos tan diferentes como los mencionados, aunque parece que en ahora se ha desmarcado hacía los biopics. Después de Neruda, el chileno regresa con Jackie, el biopic de Jackie Kennedy, para contarnos el momento más dramático de su vida como fue el asesinato de JFK el 22 de noviembre de 1963. Pero Larraín no está tan inspirado como en trabajos anteriores y regala una cinta donde lo interesante se hace de rogar y el sopor o aburrimiento hacen pronto acto de presencia. Y es que quizás dividir la historia en tres líneas temporales no le ha salido tan bien como se esperaba. Había mucha expectación ante este trabajo de Larraín, pero lo único que saca adelante un poco la cinta es una Natalie Portman (La venganza de Jane), magnífica, pero no sublime.

Natalie Portman en Jackie

Natalie Portman en Jackie

Jackie tiene todos los materiales para ser interesante. Y el principal de todos era poner, al fin, los ojos del relato en Jackie Kennedy. Siempre que hemos visto algo sobre JFK ha sido el asesinato del Presidente de los Estados Unidos, y ya era hora de ver el lado de la primera dama. Y lo cierto es que el enfoque que da Larraín a la historia es muy bueno, es un buen análisis sobre el dolor de la pérdida y cómo afrontarlo. Son esos momentos los que elevan la película, donde vemos a una Jackie destrozada, que se le va la cabeza y hace todo por querer que su marido tenga los honores que merece. Desgarra verla en el funeral, verla atónita con su marido en las manos, muerto, mientras busca una explicación. Jackie triunfa en esos momentos, pero no lo hace en el resto de la historia, ya que las otras dos líneas temporales, la del periodista que recoge su declaración y en la que vemos a Jackie hacer un tour por la Casa Blanca, no tiene ningún interés.

Y esto lastra la película. La convierten en algo aburrido en muchos de los tramos. No sabe avanzar de una manera clara y el montaje de la misma es caótico, confundiendo en más de una ocasión al espectador, que no sabe si lo que está viendo es una línea temporal u otra. Luego pueden llegar esos momentos en donde se percibe el dolor por la pérdida, pero a la película entonces le cuesta levantar el vuelo. Y es en esos momentos donde Natalie Portman brilla con mucha luz. La actriz está sensacional, pero queda en el ambiente un halo de que este papel es un regalo para quien lo hubiera interpretado. Si es cierto que no todas las actrices tienen la fuerza o el arrollador carisma de Portman, pero sinceramente, no es el mejor papel de su carrera, si se sitúa cerca, pero en Cisne Negro o Closer realizaba un trabajo verdaderamente increíble. También, aunque no sea el mejor trabajo de Larraín, destaca su puesta en escena y su forma de encuadras, dejando muchas veces que sea la insinuación quien mande.

Natalie Portman en Jackie (2)

Natalie Portman en Jackie (2)

Jackie era un proyecto que tenía todas las papeletas para ser grande, pues la historia de los Kennedy es muy interesante. Al final, por no saber muy bien cómo enfocarla o como contarla se queda en agua de nadie y en muchos momentos llegando a aburrir. Natalie Portman salva los muebles con una muy buena interpretación, pero que no es tanto comparado con otros trabajos de la actriz. Es una decepción, pero esperemos que se aprendan de los errores y Larraín vuelva pronto a regalarnos una cinta sobresaliente.

Lo mejor: El tratamiento que hace del dolor de la pérdida.

Lo peor: En muchos tramos se hace aburrida.

Puntuación: 4/10

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