Jack Ryan: Operación sombra: Un Ryan que no es Ryan

Si Jack Ryan es aquel agente que interpretó Alec Baldwin (Blue Jasmine) en La caza del Octubre Rojo, Harrison Ford (El juego de Ender) en Juego de patriotas y Peligro inminente y hasta Ben Affleck (Argo) en Pánico nuclear, es difícil, muy difícil creer que pueda ser el mismo al que da vida Chris Pine (Star Trek: En la oscuridad) en Operación sombra. El cambio de cara es lógico, la actualización es incluso aconsejable (y qué bien le ha sentado a otros personajes de ficción como Batman o James Bond), pero quedarse a medio camino no es bueno, y eso es justo lo que le pasa al bueno de Pine, un actor que conoce las reglas básicas para interpretar a un héroe de la gran pantalla pero al que el guión confunde continuamente. A veces parece acercarse a ese Ryan clásico y a veces se aleja totalmente.

Chris Pine y Kevin Costner en Jack Ryan: Operación Sombra

Chris Pine y Kevin Costner en Jack Ryan: Operación Sombra

Ahí tenemos el primer gran problema de Jack Ryan: Operación sombra, que no termina de ser Jack Ryan, por mucho que sea la primera vez que su nombre aparece en el título de una película, casi implorando que sirva para dar comienza a una saga que rivalice al menos con la de Jason Bourne. Y como los trailers anticipaban que se iba a convertir a Ryan en algo parecido a Bourne, se puede considerar un motivo de satisfacción que la película no termine de tomar ese camino y mantenga una cierta esencia clásica del cine de espías. Cierta esencia, tampoco es cuestión de lanzar las campanas al vuelo en este sentido. Y es que hay demasiadas torpezas en el guión como para hacerlo.

Ese es el segundo gran problema de la película, todo aquello que roza la inverosimilitud evidente, como por ejemplo por el detalle que permite a Ryan descubrir aquello que le convierte, ya en el clímax, en el héroe de acción que en realidad no tendría que ser. Pero como es cierto que eso sucede cada vez con más frecuencia en los pretendidos blockbusters de Hollywood, se puede admitir. ¿Por qué? Porque en el fondo el planteamiento de la película tiene interés y por momentos funciona bastante bien, sobre todo en el tramo intermedio de la historia, que es donde más luce Kenneth Branagh (Valkiria), director, villano y lo mejor del filme.

Keira Knightley y Kenneth Branagh en Jack Ryan: Operación Sombra

Keira Knightley y Kenneth Branagh en Jack Ryan: Operación Sombra

Hollywood nunca llegó a tratar demasiado bien a Branagh. Le subió a los altares cuando Shakespeare era su mayor ambición, se aventuraron a compararle con Orson Welles, y le dejaron caer sin misericordia. Como director le han encasillado ya en el cine de acción, después de Thor y esta ¿primera? película del nuevo Jack Ryan, aunque también es verdad que como actor le están empezando a reconocer sus méritos. La nominación al Oscar como secundario por Mi semana con Marylin, la segunda de su carrera como intérpreta tras la de Enrique V en el lejano 1990, le ha conducido a este filme, en el que trabaja muy bien el acento ruso y ofrece una interpretación bondiana que tiene su pico más elevado en la escena en la que se encuentra con Ryan por primera vez. Y dirige bastante bien, aunque el clímax vuelve a recordarnos que no es precisamente un realizador de acción.

Entre las simpáticas apariciones de Kevin Costner (El hombre de acero), casi todas, y la insulsa presencia de Keira Knightley (Un método peligroso) casi siempre, la trama va avanzando con cierta fluidez, y ahí es donde reside el entretenimiento de la película, suficiente para que se pueda ver sin problemas pero siempre y cuando el espectador esté dispuesto a pasar por alto muchos detalles: el patriotismo exacerbado (e incongruente con el Ryan que conocíamos) que le mueve en el muy dinámico arranque del filme, la superflua historia de amor que imponen los estudios de mercado (y que ofrecen uno de los diálogos más ridículos de los últimos tiempos, el que pronuncia Keira Knightley para cerrar la primera escena con Pine en el hotel) y, hay que insistir en ello, los enormes agujeros del guión en detalles absurdos. Quizá es mucho exigir al espectador para una película que pretende inaugurar una saga, pero sí hay algo de entretenimiento detrás de sus errores.

Puntuación: 4 / 10

Ficha artística y técnica

USA. Título original: Jack Ryan: Shadow recruit. Dirección: Kenneth Branagh. Interpretes: Chris Pine (Jack Ryan), Kevin Costner (William Harper), Keira Knightley (Cathy Muller), Kenneth Branagh (Viktor Cherevin). Guion: Adam Cozad, David Koepp; basado en los personajes creados por Tom Clancy. Producción: Lorenzo di Binaventura, Mace Neufeld, David Barron y Mark Vahradian. Música: Patrick Doyle. Fotografía: Haris Zambarloukos. Diseño de producción: Andrew Laws. Vestuario: Jill Taylor.

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