Insensibles: Explorando el No-Dolor

El terror español está en forma… quizás no esté teniendo el impacto comercial que merece, pero si uno rebusca más allá de la fenomenal saga [REC] (mi serie de películas españolas favorita con diferencia) y consigue saltarse a la torera bodrios del calibre de La Herencia Valdemar y su secuela, o engendros como Vulnerables (aquel horror protagonizado por Paula Echevarría digno de la más brutal de las colonoscopias, como dirían los amigos Paco Fox y José Viruete), quizá encuentre películas mucho más interesantes de lo que puedan parecer a primera vista. Hay que rebuscar, si… pero a veces nos encontramos cosas como Insensibles.

Irene Montalà y Àlex Brendemühl en Insensibles

Irene Montalà y Àlex Brendemühl en Insensibles

¿Qué es Insensibles? Es una película de terror, por supuesto. Pero es una película de terror con matices. Lo primero que llama la atención es que el relato se cuenta de manera paralela (al más puro estilo El Padrino II…) hasta unirse en el esperado final. Además es una cinta llena de referencias al género… desde Clive Barker y David Cronenberg pasando por la “naziexpotation” de los años 70… e incluso el eterno tema de la Guerra Civil Española, algo a lo que nuestra cinematografía recurre con frecuencia… pero casi nunca en géneros cercanos al fantástico.

Insensibles nos cuenta la historia de David (Àlex Brendemühl (Héroes)), un médico que tiene un accidente de tráfico en el que muere su mujer. Recuperándose del accidente, descubre que tiene cáncer. El único modo de salvar su vida es un trasplante de médula así que acude a sus padres, únicos posibles donantes. Pero sus padres no pueden ayudarlo… ¡¡¡Es adoptado!!! A partir de ese momento David buscará en sus orígenes para intentar encontrar a sus antepasados y así poder salvar su vida, lo que nos llevará directamente al pasado… antes de la Guerra Civil española. Ahí conocemos un pueblecito catalán donde casi todos los niños tienen una curiosa enfermedad genética… no sienten ningún dolor, lo que les lleva a ser salvajes e imprudentes. Esos niños son llevados a un hospital mental en lo más profundo de los Pirineos para recluirlos ahí dentro, y experimentar con ellos.

Poco a poco solo va quedando con vida uno de aquellos niños insensibles… un niño al que los Nazis que llegan a España en la Guerra Civil llamarán Berkano… un ser peligroso, letal, sin alma… que vive sin dolor en las sombras, y sirve a sus terribles propósitos.

Al final… nuestro relato en el pasado y nuestro relato en el presente se unirán dando sentido a toda la historia. Una historia a ratos cruel, a ratos triste, a ratos bastante increíble, pero que como relato de horror funciona a las mil maravillas. Ojo… no quiero decir que estemos ante una película perfecta, no. El relato del pasado con Berkano y los Nazis es 100.000 veces más interesante que el relato del médico buscando sus orígenes. Así que la película está muy descompensada en ese sentido, pero… tiene potencial. Mucho potencial.

Àlex Brendemühl y Juan Diego en Insensibles

Àlex Brendemühl y Juan Diego en Insensibles

Cuando salí del cine de ver la película me hice una pregunta: ¿Si esta película fuera americana, inglesa… o incluso canadiense, estaríamos ante el inicio de una gran franquicia con el personaje de Berkano al frente? Ahí es donde radica el potencial de Insensibles. Berkano… nuestro malvado héroe (o algo así) podría entrar en el templo de los grandes del horror, más sadomasoquista, junto a Pinhead de Hellraiser o el bicho de Jeepers Creepers… o incluso cualquier horror surgido de la mente de los cineastas a los que homenajea la película.

Punto en contra de la película… bueno, además de lo mencionado (no es una película perfecta, pero es solo la ópera prima de Juan Carlos Medina, su director… demos tiempo al tiempo, que este chico promete) la película tiene dos problemas severos (más ideológicos que otra cosa). Primero… es una película española, y todos sabemos la aversión que tiene el 90% del público español al cine español (¿o no? Para que mentir a estas alturas y andarnos con eufemismos…) y además buena parte de su diálogo está hablado en catalán (ya sabemos lo que pasa fuera de Cataluña en estos momentos con este idioma… y ciertas guerras en el terrenos de la educación y la política que ahora no vienen a cuento ¿verdad?). Si somos capaces de apartar ciertos conflictos ideológicos…

Luego… meternos en como se representa la Guerra Civil en la película (evidentemente los malos son los Nazis y el ejército franquista) es otra historia. Yo me niego a ver una peli donde los Nazis o Franco fueran los buenos. Por suerte… aquí no pasa y son los malos malísimos.

En resumen, una cinta de terror que explora territorios muy interesantes dentro del género que hasta el momento eran propiedad de ciertos autores anglosajones… como puede ser el dolor, el placer, la Nueva Carne… una película MUY RECOMENDABLE si como espectadores somos capaces de quitarnos de encima ciertos prejuicios (nacionales e idiomáticos, amigos…). Unos F/X visuales y de maquillaje EXCELENTES, un diseño de producción envidiable y una puesta en escena muy chula, para que mentir. Ah… los actores de reparto (empezando por el propio Tómas Lemarquis, que interpreta a Berkano, pasando por los veteranos Juan Diego (Todo es silencio) o Derek de Lint (El libro negro)) lo mejor de la cinta.

Lo mejor: ¡¡¡BERKANO!!!

Lo peor: Ciertos fallos de ritmo… el protagonista de la historia en el presente no es tan interesante como lo que ocurre en el pasado, y termina pasando factura al relato.

Puntuación: 7/10

Ficha artística y técnica

España, Francia y Portugal. Dirección: Juan Carlos Medina. Interpretes: Àlex Brendemühl (David), Juan Diego (Adán Martel de mayor), Félix Gómez (Adán Martel de joven), Bea Segura (Magdalena), Tómas Lemarquis (Berkano), Derek de Lint (Dr. Holzmann), Ramon Fonserè (Dr. Carcedo), Silvia Bel (Judith), Lluís Soler (Iván Barkos), Irene Montalà (Anaïs). Guion: Juan Carlos Medina y Luiso Berdejo. Producción: Adolfo Blanco, Miguel Ángel Faura, François Cognard, Antoine Simkine y Luís Galvão Teles. Música: Johan Söderqvist. Fotografía: Alejandro Martínez. Montaje: Pedro Ribeiro. Dirección artística: Íñigo Navarro. Vestuario: Ariadna Papió.

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