Hace tres años vivimos un fenómeno cinematográfico sin precedentes. La película Barbie de Greta Gerwig, basada en la popular línea de juguetes de Mattel, recaudó más de 1.300 millones de euros en todo el planeta solo en cines (añadamos a eso luego el merchandising, streaming y demás lo que da como resultado unos números increíbles). Un colosal éxito de público y crítica. Y lo hizo “desmontando” (a su manera) el mito del personaje. Una Barbie que rompía con los moldes de Barbie.

Camila Mendes y Nicholas Galitzine en He-Man y los Masters del Universo
Es fácil imaginar que en Mattel alguien pensó que su otra gran línea de juguetes (si Barbie estaba enfocada a las niñas, estos otros juguetes estaban enfocados a niños) tenía potencial para repetir la misma jugada. Tocaba revivir a los Masters del Universo, unos juguetes que en los años 80 alcanzaron cotas de popularidad inmensas entre los niños del momento gracias a la mezcla de lo que estaba de moda en ese entonces: bárbaros, héroes musculosos y ciencia ficción fantástica.
Lo que pasa es que He-Man es lo que es. A pesar del culto que despertó con el tiempo esa franquicia (con series de TV de animación para los más pequeños de la casa, una película maldita, figuras de colección, videojuegos… de todo, pero siempre para público minoritario después de los 80), los Masters del Universo no dejaban de ser juguetes para niños. Y dejadme que recalque esto de “para niños” una vez más. La popular serie de animación de Filmation no era para chavales de 8-12 años. Ni para preadolescentes. No. Esa serie era para niños de 3-7 años. Moralejas, cero violencia, los populares memes de la risa… Algo así como Peppa Pig hoy en día. Lo siento, pero es así.
Digamos que en eso se han enfocado Amazon MGM Studios, Mattel y su director, Travis Knight (Bumblebee), hijo y heredero del fundador de Nike por cierto, para revivir la franquicia y traer de vuelta a 2026 esta nueva visión de He-Man y los Masters del Universo. ¿El resultado? De manual en este tipo de producciones. Actores tipo B (conocidos pero sin caché, en papeles principales) arropados por actores tipo A (estrellas de cine de primer nivel en papeles secundarios o de villanos) para así amortizar el presupuesto (estimado en 170-200 millones de dólares) y que la producción luzca lo mejor posible. ¿Os suena lo que hicieron en 1977 con esa peli llamada… La Guerra de las Galaxias? Pues eso.

Idris Elba en He-Man y los Masters del Universo
¿Y lo logra? Sí. No podemos decir otra cosa. Cierto que peca de los pecados de todo cine de ahora (CGI brutal en un plano y al siguiente un CGI que parece inacabado), una duración excesiva (2 horas 20 minutos… ojo) y demasiada “frase” para el meme, el TikTok o el aplauso. Nada que no sepamos (pensad que Marvel ha creado su imperio usando todas estas herramientas y todos los que estáis leyendo esto habéis gritado como locos con Tony Stark y su pausa antes de decir eso de “I am Iron Man” y chasquear los dedos). Aciertos tiene muchos. Desde el reparto (no se puede molar más que Idris Elba (Zootrópolis 2) o que Alison Brie (Together) como Man-At-Arms o Evil-Lyn respectivamente) hasta el fanservice para los muy cafeteros. Si conocéis la franquicia lo vais a gozar con los detalles. Si no la conocéis, os vais a reír y disfrutar de esos mismos detalles. Amén de una BSO espectacular (con guitarras de Brian May, el guitarrista de Queen) y un diseño de producción excelente, como no podía ser menos. Y muchas, cuando digo muchas, son muchas, escenas de acción.
¿Desaciertos? También. Para mí el principal es la duración. En algún momento en los últimos 20 o 25 años hemos normalizado que estas pelis duren 132 minutos. He-Man y los Masters del Universo no necesitaba más de 140. Esa es la realidad. ¿Y por qué? Repito que tú, José Luis, a lo mejor estás muy emocionado por ver la peli, pero lo siento, el público no eres tú. Es ese chaval de 6-7 años que va a ir con su padre y su madre, sus tíos, primos, abuelos, deseando ver qué es eso que los mayores le hablan tanto. Y la peli se puede hacer farragosa para los más pequeños. Y eso da pie a otro problema. Un chaval de 12-15 años puede percibir que la peli es demasiado infantil. Y quedarse en tierra de nadie en este tipo de producciones es un riesgo que puede condenar la película. Si los más peques no la aguantan y los más mayores la entienden
como demasiado infantil… tenemos un problema.
Travis Knight ya demostró como director que era capaz de hacer este tipo de cine. No obstante, es el director de la mejor entrega de Transformers hasta la fecha, Bumblebee de 2018. He-Man y los Masters del Universo no es tan redonda. Tiene virtudes, evidentemente. Pero tiene algún “fallo” (me niego a llamarlo fallo) que le puede salir caro. Ya veremos que pasa. Solo os digo que os quedéis hasta el final-final (todos los créditos, entera) porque tiene varias escenas post-créditos. Claramente la intención es hacer toda una franquicia alrededor de este nuevo universo. Y paga Amazon Prime, así que… por dinero no será (atentos a los product placement que nos cuelan durante todo el metraje). Ah… el puñetero tigre (fantasía infantil de mi generación y que en la peli de 1987 nos quedamos sin ver) sale poco, pero EL MOMENTO de la película es suyo. No os digo más.

Nicholas Galitzine en He-Man y los Masters del Universo
En resumen, He-Man y los Masters del Universo es una película bien contada, que no esconde ni se avergüenza de su origen (pensad que todo esto viene de una línea de juguetes de hace más de 40 años y de una serie de TV de animación enfocada al público más infantil de la casa), pero que curiosamente se puede hacer un poco espesa para los más pequeños. Es un bofetón de nostalgia para los que ya no cumplimos 45 en adelante. Si queréis que lo diga de otra manera, atended. Si tenéis un poco de alma, algo de nostalgia y os apetece revivir aquello un poco, id a verla. Sin duda. Disfrutadla. No busquéis tres pies al gato. Son juguetes. La peli es un episodio de la serie de Filmation mezclada con esas batallas que nos montábamos en nuestro cuarto con los muñecos. Punto.
Lo mejor: El reparto. En concreto Nicholas Galitzine (Las ovejas detectives) es toda una sorpresa. Pero están estupendos todos.
Lo peor: 20 o 25 minutos menos de metraje no le hubieran sentado nada mal a la peli.
Puntuación: 6/10
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