Hamnet: Cuando las penas atacan, el espectador sufre

La galardonada directora Chloé Zhao (Nomadland) regresa al cine de autor tras el chaparrón recibido con su incursión en el Universo Cinematográfico de Marvel con el blockbuster Eternals. Ahora la directora china escribe y dirige Hamnet, puesta en escena de la multipremiada novela homónima de Maggie O’Farrell, que cuenta la historia de cómo William Shakespeare escribió su archiconocido Hamlet. Las razones, conflictos y situaciones que le llevaron a firmar una de las grandes obras de la literatura inglesa. En el papel de Will encontramos al guapo y fornido Paul Mescal (Gladiator II) y en el de su enigmática esposa Agnes tenemos a la solicitada, y últimamente laureada, Jessie Buckley (Pequeñas cartas indiscretas).

Paul Mescal en Hamnet

Paul Mescal en Hamnet

Will es un profe de latín y guantero en sus ratos libres y Agnes es una chavala algo rarita que le gusta estar en el bosque (¿abrazar árboles?). Ambos comienza una historia de amor donde se enfrentarán a toda clase de adversidades como la familia de ambos, el tener que separarse por temas laborales, la enfermedad de sus hijos, y la muerte de uno de ellos, Hamnet. Sobre el papel la historia suena interesante pero en la cinta todo resulta demasiado poético, hasta el punto que puede llegar a cansar al espectador, y no digamos al respetable que no suele consumir este tipo de productos. Y respecto a la veracidad de la historia, O’Farrell hizo una ardua labor de documentación y es tan poca información la que hay sobre la mujer de Shakespeare, que es más que posible que algunos tramos sean bastante ficcionados. La historia funciona, pero no para todos los públicos y paladares.

La directora de The Rider vuelve a embaucar al espectador con unas composiciones muy pictóricas, apoyadas muchas veces en el contraste de colores, atentos a ese plano a los pocos minutos de arrancar la cinta en el que Agnes se hace un ovillo, simulando un niño en un vientre, ella vestida de rojo confrontado al verde del bosque, PRECIOSO, y encima sirve de anticipación. Pero una vez más, Hamnet es una cinta contemplativa, donde la directora china hace y deshace a su antojo con una elipsis necesarias pero algo bruscas y con un final (prácticamente el tercer acto es un representación de Hamlet) donde tiene que usa el manido tema de Max Richter On the Nature of Daylight (escuchado en cintas como La llegada o Shutter Island, e infinidad de series de televisión) para tratar de emocionar al espectador más duro.

Jessie Buckley en Hamnet

Jessie Buckley en Hamnet

La película es Buckley. La actriz irlandesa es la protagonista absoluta y transmite estupendamente todo las angustias por las que pasa el personaje. Su escena final, en la representación teatral, verla evolucionar de histérica a comprensible, es merecedora de un Oscar. Y Mescal ya tiene práctica en dar la réplica y no morir en el intento. Al igual que le ocurrió en Aftersun, el irlandés es capar de estar a la altura de su compañera con una sensibilidad marcada por los silencios y la miradas eternas. Sin lugar a dudas, imprescindibles.

En resumen, Hamnet no es una mala película a pesar de ser tramposa en algunos momentos o demasiado contemplativa en otros, pero sí que puede resultar un ladrillo contemplativo para un público más palomitero. Se llevará muchos premios ya que es una cinta bastante académica pero también es bastante abrumadora.

Lo mejor: Sus protagonistas y técnicamente es impecable.

Lo peor: Es muy aburrida.

Puntuación: 4/10

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