En 2020 el mundo estaba sumido en una pandemia mundial. Uno de los primeros estrenos de Hollywood cuando el virus empezó a remitir fue Greenland: El último refugio, que con un presupuesto de 35 millones de dólares consiguió un éxito moderado de algo más de 52 en todo el mundo. La cinta funcionó estupendamente en plataformas y por eso a alguien, en la meca del cine, se le ocurrió que una secuela era una buena idea. Ahora llega Greenland 2, que aquí le quitan el subtítulo de “Migración” para no confundir al respetable (mientras que para la primera parte sí que le añadieron “El último refugio” para orientarle). Regresan a esta innecesaria secuela Gerard Butler (Juego de ladrones: Pantera) y Morena Baccarin (Deadpool y Lobezno) como protagonistas y Ric Roman Waugh (Operación Kandahar) como director.
La acción de Greenland 2 comienza cuando el bunker, donde acabaron los protagonistas de la primera, se empieza a derrumbar y estos tiene que huir hacia Europa para salvarse de la catástrofe que esta creando los efectos secundarios del meteorito de la primera. La historia, al igual que la de su predecesora, es una “road movie” para ir del punto A al punto B, pero obviando tramas importantes de la cinta anterior (aquí la diabetes del hijo se ha olvidado, cuando fue el “leitmotiv” de la primera entrega). Ahora se tienen que enfrentar a guerrillas y supervivientes del meteorito para llegar a su destino. Prácticamente es la misma historia, pero más corta, y con un escenario postapocalíptico de fondo. Nada nuevo en el horizonte.
Ric Roman Waugh va con el piloto automático y de la mano de su actor fetiche, Gerard Butler, en la que es su cuarta colaboración desde Objetivo: Washington D.C. La cinta no está mal rodada, pero hay poco reseñable, quiza la secuencia más impactante sea aquella en que restos del meteorito les caen por la carretera. El resto es bastante rutinario hasta su escena final donde se apuesta todo a la actuación de los protagonistas. Es quizá menos trepidante y más humana que su predecesora, ya que has más escenas de relaciones sociales que de acción.
Butler es el héroe a la fuerza que tanto le gusta interpretar, con el matiz de siempre, y aquí con una tos cuasi crónica que pretende humanizar más al personaje. Baccarin sigue el mismo esquema que Butler. No se sale de su zona de confort y se dedica prácticamente a dar la réplica al protagonista salvo en los minutos iniciales y finales.
En resumen, Greenland 2 es la típica cinta de plataforma que por el motivo que sea (los buenos duros que hizo la primera entrega) ha acabado en salas de cine. Es entretenida y poco más, extiende un universo, que no daba más de si, para el lucimiento de sus dos limitados protagonista, pues la historia no deja de ser la misma que en la primera entrega.
Lo mejor: No aburre.
Lo peor: No aporta nada a la original.
Puntuación: 4/10


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