Gloria: El viaje emocional de una gran Paulina García

Estamos ante la película que representará a Chile en los Oscar del próximo año, una que fue recibida de forma entusiasta en el Festival de Berlín, hasta el punto de que consiguió el Oso de Plata para su actriz protagonista, Paulina García (El muro), y el premio a la mejor película de la sección oficial para el jurado ecuménico, siendo incluso una de las favoritas para el Oso de Oro que se llevó finalmente la rumana Child’s Pose. Esa es la carta de presentación de Gloria, que se convierte desde el primer momento en un preciso retrato sobre la soledad, el amor y el sexo en una edad madura, con muchos elementos a su favor pero con un ritmo a veces demasiado pausado en su contra.

Paulina García en Gloria

Paulina García en Gloria

Sebastián Lelio (El año del tigre), director y coguionista junto a Gonzalo Maza del filme, es plenamente consciente de ese ritmo. Convenza o no a todos los espectadores, es algo buscado, parte esencial del retrato que quiere hacer de Gloria, una mujer que ronda los 60 años y que vive acostumbrada a la soledad. Gloria está separada de su marido desde hace algunos años, no tiene un trato diario con sus dos hijos por mucho que intente hablar con ellos por teléfono, tiene un trabajo indefinido que obviamente no es una pasión para ella y que intenta cambiar su rutina diaria yendo a bailar. En uno de esos bailes conoce a Rodolfo, un hombre también separado y ligeramente mayor que ella, y el mundo de ambos comienza a cambiar.

Con momentos de gran brillantez, comenzando con el primer plano de película, un zoom que nos acerca a Gloria aislada dentro de una multitud que se divierte, Lelio habla de la soledad, pero también del amor, sobre todo en edades maduras, pero con vínculos sutiles a otras etapas de la vida. El énfasis en la protagonista es prácticamente absoluto, y eso en cierta manera acaba devorando a muchos personajes secundarios de la película (por ejemplo, a sus dos hijos, parte esencial de algunas secuencias pero muy desdibujados como individuos). Pero hay que entenderlo como un mérito, porque Lelio se beneficia de una magnífica interpretación de Paulina García y eso lleva a una única decisión posible: la película tenía que ser ella. E indudablemente lo es, porque está en todas y cada una de sus escenas, en un sensacional tour de force emocional.

Sergio Hernández y Paulina García en Gloria

Sergio Hernández y Paulina García en Gloria

Porque Gloria es justo eso, un viaje emocional. Cambiante, como la vida misma. Y emocionante porque Paulina García consigue que lo sea, por encima de algún pequeño altibajo en el guión. Es difícil no dar a la actriz el gran mérito de casi todo lo bueno que tiene la película, incluyendo la sensibilidad de las explícitas escenas de desnudo y sexo que comparte con Sergio Hernández. Su papel, el de Rodolfo, actúa como catalizador de esas emociones que centran la película. Es la excusa, para lo bueno y para lo malo, de todo cuanto acontece a Gloria una vez pasado el largo prólogo de la película, que acaba precisamente con su presentación.

Gloria no engaña, ni por su contenido ni por su forma de llevarlo a la pantalla. Es, por encima de todo, un drama que luce en la misma medida que su actriz protagonista. Hay leves y muy agradecidos toques de comedia, pero es por encima de todo el camino que recurre una mujer desde un punto en el que no sabe lo que tiene a uno en el que ya sabe lo que puede esperar de la vida que le espera. Y eso está, sobre todo, en una brillante escena final que ayuda a valorar en su justa medida, olvidando algún que otro vacío, una película inteligente, serena y muy emocional.

Puntuación: 7 / 10

Ficha artística y técnica

Chile y España. Dirección: Sebastián Lelio. Interpretes: Paulina García (Gloria), Sergio Hernández (Rodolfo), Diego Fontecilla (Pedro), Fabiola Zamora (Ana), Coca Guazzini (Luz), Hugo Moraga (Hugo), Alejandro Goic (Gabriel), Liliana García (Flacia). Guion: Sebastián Lelio y Gonzalo Maza. Producción: Luis Collar, Juan De Dios Larraín y Pablo Larraín. Fotografía: Benjamín Echazarreta. Montaje: Sebastián Lelio y Soledad Salfate. Diseño de producción: Marcela Urivi. Vestuario: Eduardo Castro.

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