En el corazón de la bestia: Un perro saca de paseo a Brad Pitt

Hay un género del que apenas se habla y que siempre ha estado muy presente durante las últimas décadas. La nueva película del ganador de dos Oscars (si, tiene uno como actor y otro como productor) Brad Pitt (F1: La película) pertenece a este exclusivo género que no es otro que el de “Película que le apetece hacer una estrella de Hollywood para pasar el rato con amigos”. En el corazón de la bestia es ese tipo de cinta. A Brad Pitt le apetecía irse a Alaska con un perrete a echar unos días y esta fue la excusa. En ella embarco a su amigo David Ayer (A Working Man) como director y a su otro compadre, Damien Chazelle (Babylon) como productor ejecutivo. El caso es que En el corazón de la bestia es una cinta simple, que no molesta, y que tampoco aporta nada nuevo al genero real al que pertenece, al de aventuras.

Brad Pitt en En el corazón de la bestia

Brad Pitt en En el corazón de la bestia

Un militar y su perro se van de vacaciones a Alaska. Tras un accidente de avión regresando a casa deberán enfrentarse a la naturaleza para poder sobrevivir. Esta es la premia de En el corazón de la bestia, una sencilla historia de aventuras, donde dos personajes tiene que ir de A a B y no morir en el intento. Tiene mucho de las novelas de Jack London como Colmillo Blanco o La llamada de lo salvaje, pero aquí el pasado de los personajes se da mediante unos breves y muy concisos flashbacks y por una conversación con un tercer personaje que aparece en el primer acto.

David Ayer, maestro del macarrismo visual cambia de atmosfera y de género para brindarnos una dirección sólida, pero sin sobresaltos. Las escenas están bien resueltas. El accidente de avión, la secuencia en el troco o el clímax final con los lobos, así lo denotan. Pero es en los flashbacks donde pone su sello personal, y donde nos deja con ganas de saber más. Toda la historia de este militar y su perro en la guerra podría haber sido un producto más atrayente que esta aventura de estar por casa.

Brad Pitt y Uber en En el corazón de la bestia

Brad Pitt y Uber en En el corazón de la bestia

La estrella de la función es el perro Uber (e indudablemente su adiestrador). El can roba toda la función su estrella. No solo dándole la patita, rescatándole de agua, o jugando con él en los prados, Uber se gana al publico cuando le vemos pasarlo mal por las pesadillas nocturnas de la guerra, cuando sufre por su dueño… ahí es donde el animal se “merienda” a la estrella que es Pitt. Brad, esta en su línea de agradar al respetable, pero no consigue hacer sombre al perro ni en los últimos minutos, cuando tiene su escena más dramática.

En resumen, En el corazón de la bestia es un producto al servicio de su protagonista, aunque este sea eclipsado por su mascota. Es una cinta que no molesta pero que tampoco cuenta nada nuevo, y sus 100 minutos no se hacen eternos, algo que es de agradecer, pero en el fondo es una película del montón.

Lo mejor: No aburre.

Lo peor: Es intrascendente.

Puntuación: 5/10

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