El séptimo hijo: Fantasía de saldo

El séptimo hijo es una fantasía de saldo. Así de rotundo y, en realidad, así de triste. Es uno de esos incontables productos pensados para hacerse rápida e indoloramente con el menor presupuesto posible, sacar algo de dinero y, si suena la flauta, hacer una secuela aún más barata que permita recaudar algo más. Ni siquiera es un intento firme de crear una saga de fantasía, no parece tener esa mínima vocación pese a su inevitable final abierto, sino que es consciente de sus limitaciones y de ser uno de esos entretenimientos escasos que, sin ser del todo malas películas, sí dejan una rotunda sensación de perplejidad a quienes han crecido con películas de fantasía de mucha mayor categoría (sin necesidad de más presupuesto) por los nombres que reúnen. Quizá haya que entenderla como el típico producto alimenticio para los actores que busca un público fácil, pero eso no limita la pobre impresión que deja.

Ben Barnes y Jeff Bridges en El séptimo hijo

Ben Barnes y Jeff Bridges en El séptimo hijo

Asumiendo que no es una película tan mala o un fracaso total, lo que enfada de El séptimo hijo es que es una historia que se salta sus propias normas tantas veces que casi parece un chiste privado que el personaje de Jeff Bridges (R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal), el clásico mentor de la fantasía medieval, le diga a su aprendiz, con el rostro de Ben Barnes (El ladrón de palabras), que no pasa nada por saltárselas. Bien visto, lo mejor de la película es el chiste menos buscado o más oculto, el que invita al espectador a pensar en El gran Lebowski cuando Bridges se encuentra con Julianne Moore (Los juegos del hambre: Sinsajo – Parte 1), aquí la villana de la función. Por cierto, no acaban ahí los nombres populares, porque El séptimo hijo tiene en su reparto a Kit Harington (al Jon Nieve de Juego de tronos no se molestan ni en cambiarle el aspecto), Olivia Williams (Anna Karenina), Djimon Hounsou (Guardianes de la galaxia) o hasta Antje Traue, la Faora de El Hombre de Acero.

¿Pero cuál es el problema real de la película? Pues que es lo de siempre. Y que siendo lo de siempre, cae en todos los tópicos y errores que pueden cometer un filme de este estilo. Que nadie espere sorpresas de ningún tipo porque no las hay, ni en su planteamiento, ni en sus arquetípicos personajes, ni en sus manidas situaciones, ni en sus repetidos temas, ni en sus diseños tan bonitos como vistos mil veces, ni tan siquiera en sus interpretaciones, sin matices y sin demasiado interés. El reclamo de los efectos especiales o de la fantasía podía colar hace décadas, pero hoy en día películas como El séptimo hijo se producen a patadas. Que tenga un original literario ya no añade gran cosa a este cóctel, como no sea el recelo ya habitual de estar asistiendo al primer capítulo de una saga cinematográfica que nunca va a ser una realidad.

Julianne Moore en El séptimo hijo

Julianne Moore en El séptimo hijo

Para cualquier aficionado a la fantasía claro que es apetecible ver una historia de brujas, monstruos, dragones y profecías, y hay algún momento en el que se atisba un intento de despegar que no llega a concretarse, pero hay que exigir algo más que este quiero y no puedo constante (queda la sensación de que la música de Marco Beltrami ilustra la espectacularidad ambicionada en el guión y no la del resultado final), que maneja con bastante torpeza el tiempo, el espacio y las circunstancias de la historia (qué curioso que la protagonista femenina, Alicia Vikander (El quinto poder), sólo lleve pantalón y no un vestido en el clímax final) y que nunca llega a enamorar, ni siquiera un poquito, ni siquiera a través de sus efectos especiales.

Dado que no tiene nada especialmente grotesco o idiotizante, puede que El séptimo hijo sea una película capaz de convencer a públicos no muy exigentes o de no demasiada edad, precisamente por el hecho de que está hecha con cierta soltura dentro de sus muchos defectos y que sabe frenar su metraje en poco más de cien minutos, pero hay que ser muy condescendiente con ella para llegar a ese punto. Se deja ver, pero se olvida a una velocidad impresionante.

Puntuación: 3 / 10

Ficha artística y técnica

Canada, China, Reino Unido y USA. Título original: Seventh son. Dirección: Sergei Bodrov. Interpretes: Jeff Bridges (Maestro Gregory), Julianne Moore (bruja Malkin), Ben Barnes (Tom Ward), Alicia Vikander (Alice), Kit Harington (Billy), Djimon Hounsou (Radu), Olivia Williams, Antje Traue (Bony Lizzie). Guion: Charles Leavitt y Steven Knight; basado en la novela “El aprendiz del espectro”, de Joseph Delaney. Producción: Basil Iwanyk, Thomas Tull y Lionel Wigram. Música: Marco Beltrami. Fotografía: Newton Thomas Sigel. Montaje: Jim Page y Paul Rubell. Diseño de producción: Dante Ferretti. Vestuario: Jacqueline West.

Un comentario

  1. jose /

    No se porque tu negatividad hacia esta pelicula, yo he visto varias de este tipo y creo que esta es la mejor. Es de las peliculas que grita una segunda parte, porque la variedad de personajes y el mundo creado lo piden, hay suficiente material para un buen segundo guion. Además es una pelicula en donde no es lucha del bien con el mal, sino que dentro de ellos tambien hay disputas. Me parece una gran pelicula

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