El secuestro de Michel Houellebecq: Situación improvisada

A veces el atrevimiento es la mejor de las armas. El secuestro de Michel Houellebecq es una película que podría utilizar esa frase como su mejor reivindicación, porque estamos ante una de las propuestas más originales, osadas y extrañas de los últimos años. La explicación hay que buscarla en que esto no es más que un juego que parte de la realidad. Houellebecq es un escritor real y en la película se interpreta a sí mismo. Hace tres años, el autor desapareció durante la promoción de un libro, una más de las diversas controversias que han acompañado a su trayectoria profesional, y se llegó a decir que estaba siendo retenido incluso por Al Qaeda. Guillaume Nicloux (El elegido), escritor y director, le propuso convertir ese episodio en una rocambolesca ficción y éste acepto. Y he aquí el resultado.

Michel Houellebecq en El secuestro de Michel Houellebecq

Michel Houellebecq en El secuestro de Michel Houellebecq

Conocer la génesis de la película, en realidad algo necesario para entenderla, no hace más que aumentar la perplejidad que despierta (y que se extiende incluso a un final sumamente interpretable y su todavía más sugerente plano final tras los créditos) y la admiración por semejante originalidad rompedora. El secuestro de Michel Houellebecq no es un falso documental, pero quiero adoptar parte de su lenguaje, con cámara en mano y los menores artificios posibles, así que cabe concluir que el tipo que aparece en la pantalla, el que asume con naturalidad su secuestro, el que interactúa con sus captores con absoluta normalidad, es un reflejo prácticamente exacto del escritor real. La cámara de Nicloux no es más que un testigo privilegiado de un fabuloso delirio de grandeza que, rizando aún más el rizo, ni siquiera nace de la imaginación de su protagonista.

Si el planteamiento ya es rocambolesco, el desarrollo lo es incluso más. Se intuye la improvisación en situaciones y diálogos, se ve una naturalidad difícil de conseguir sin la complicidad de una cámara que casi parece que no quiere molestar, y destaca el patetismo de la situación: tres secuestradores que hacen más bien poco por ocultar sus identidades a un secuestrado que reacciona con sangre fría a la situación y se la toma como una vivencia más. Las carcajadas no están sustentadas en el gag, como lo estarían en una comedia al uso, sino en el sorprendente realismo de esta concatenación de situaciones tan absurdas como verosímiles, que se mueven a un lado y otro de la frontera entre lo real y lo inventado, sin que sea posible diferenciar entre ambos mundos.

Michel Houellebecq en El secuestro de Michel Houellebecq (2)

Michel Houellebecq en El secuestro de Michel Houellebecq (2)

Como es una película que decide conscientemente no encorsetarse y sí dejarse llevar por el caos realista que quiere mostrar, lo que acontece es divertido, espontáneo y natural. El retrato no sólo ya de Michel Houellebecq sino también de sus tres secuestradores (y también del resto de personajes, que los hay aunque parezca mentira sabiendo de qué va la película y asumiendo sus limitaciones en los escenarios) es tan brillante y divertido que la película se deja ver con una facilidad que casi entusiasma, haciendo de la paradójidca incredulidad que provoca el mejor aliado del espectador. Porque, sí, es difícil creer lo que uno está viendo por muy realista que de hecho sea, con unos diálogos inteligentes que saben esconder elementos intelectualmente atractivos y al mismo tiempo divertidos por ser reflejo de esa misma realidad.

Lo único reprochable a la película está en su introducción. La idea es mostrar qué clase de persona es Michel Houellebecq antes de ser secuestrado, pero eso queda mucho mejor reflejado en las escenas ya en cautiverio. Ese es Michel Houellebecq, como él mismo dice, el que disfruta escuchando antes de acometer un nuevo proyecto. Y es que en el fondo El secuestro de Michel Houellebecq no es más que una inmensa broma privada. Gigantesca. Y muy, muy divertida para quienes encuentren disfrutable el patetismo de una situación como la que narra la película.

Puntuación: 7 / 10

Ficha artística y técnica

Francia. Titulo original: L’enlèvement de Michel Houellebecq. Dirección y guión: Guillaume Nicloux. Interpretes: Michel Houellebecq (Michel Houellebecq), Mathieu Nicourt (Mathieu), Maxime Lefrançois (Max), Françoise Lebrun (Françoise), Luc Schwarz (Luc), Ginette Suchotzky (Ginette), André Suchotzky (Dédé), Marie Bourjala (Fatima). Producción: Sylvie Pialat. Fotografía: Christophe Offenstein. Montaje: Guy Lecorne. Dirección artística: Didier Abot y Olivier Radot. Vestuario: Anaïs Romand.

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