Desde hace mucho tiempo el actor Jason Statham (Shelter: El protector) es un género cinematográfico en sí. Suele intercalar papeles de vengador con los de protector. Y suele vestir con gorra y cazadora vaquera o con ropa negra al uso. En esta que hoy nos atañe, El motín, interpreta a un vengador que luce cazadora vaquera y gorra, por lo que forma parte, sin lugar a dudas, de su propio genero cinematográfico. Bromas aparte, El motín es un rutinario thriller de acción enmarcado en un barco casi durante todo el metraje. A Jason le acompaña en la travesía la aburrida Annabelle Wallis (Sin piedad) y capitaneando la ruta encontramos al director francés Jean-François Richet (El piloto).
Un ex militar metido a guardaespaldas de un empresario tailandés no consigue hacer bien su trabajo y se cuela en un barco carguero en busca del asesino de su jefe. Esta es básicamente la premisa de El motín, una historia que juega con el concepto de héroe acotado en una localización al estilo Jungla de cristal, aunque aquí la apoyan con una trama más sofisticada sobre una trata de personas, y una subtrama de marinera con aspiraciones. Es decir, que quieren complicar el argumento para que no parezca lo de siempre, y lo único que consiguen es que la cinta sea más tediosa.
Richet pone el piloto automático y nos regala la que quizás sea su cinta más anodina hasta la fecha. Apenas tiene planos generales, mucho plano corto, escenas resueltas en pocos planos… parece una cinta para plataforma, incluso el formato de imagen es el más común en estas. Lo único reseñable es que el combate final, donde parece que se resarcía un poco del resto gracias a un arpón y un garfio, que le dan bastante juego. La cinta dura escasos 95 minutos, pero parece que le cuesta bastante arrancar y sus primeros 45 minutos se hacen eternos.
Statham es el héroe de acción de una generación y parece que no envejece. Aquí hace lo siempre y pone la cara de siempre. Se echa en falta que entone alguna frase más lapidaria pero el guion no daba para más. Y Wallis intenta aguantar el tipo como puede, pero claro es un papel imposible, por lo que cuesta mucho que empaticemos ella. Los villanos no son ni dignos de mención pues son insípidos hasta decir basta. Mención especial para uno de nuestros stunts más internacionales, Dacio Caballero (American Assassin). El canarión interpreta a uno de los esbirros del villano de la función y tiene más protagonismo que de costumbre. Enhorabuena.
En resumen, El motín es un cinta aburrida y rutinaria que pretende ser algo más. Su factura de plataforma tampoco ayuda mucho, y que haya sido filtrada por equivocación durante unas horas en una conocida plataforma audiovisual, dice mucho de lo que los propios responsables piensan sobre el producto. Si al menos fuera entretenida.
Lo mejor: El combate final entre el villano y Statham.
Lo peor: Es aburrida.
Puntuación: 2/10


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