El Hobbit: Un viaje inesperado: Desmesurada artesanía de la Tierra Media

La acción se sitúa unos sesenta años antes de lo sucedido en El Señor de los Anillos; Thorin (Richard Armitage (Robin Hood,la serie)) y su compañía de enanos, con la ayuda del mago Gandalf (Ian McKellen (Dioses y monstruos)), tienen decidido retomar su territorio perdido a manos de un dragón, hace ya demasiado tiempo. Para ello necesitan completar su equipo con un saqueador, y el elegido es un pequeño hobbit de La Comarca, Bilbo Bolsón (Martin Freeman (Love actually)). El camino hasta la Montaña Solitaria será largo y lleno de peligros… y tesoros.

Martin Freeman en El Hobbit: Un viaje inesperado

Martin Freeman en El Hobbit: Un viaje inesperado

Tras un tormentoso proceso, por fin llega a las pantallas El Hobbit: Un viaje inesperado; el proyecto pasó por manos de Guillermo del Toro (Hellboy), para finalmente acabar en las de Peter Jackson (Criaturas celestiales), y la verdad es que cualquier otra cosa habría resultado un tanto extraña. Esta primera entrega de tres, que hasta no hace demasiado tiempo iban a ser dos, ha sido rodada con una tecnología novedosa que permite grabar a 48 fotogramas por segundo, dando en teoría, un acabado asombroso y más realista que de momento no hemos podido corroborar… y los que lo han hecho tienen opiniones un tanto diferentes al respecto. Parece que las dudas que han surgido tras ver el resultado de esa velocidad de rodaje son mayores que el entusiasmo.

La película está basada en un libro (El hobbit, de J.R.R. Tolkien, obviamente) mucho menos voluminoso que la saga del Anillo Único, y llama la atención que el metraje obtenido sea igualmente largo; el peligro era claro, estirar demasiado la historia, que por otro lado tenía un aire mucho más infantil, y dotarla de la misma estética que la anterior trilogía, eran unos riesgos muy elevados para Jackson, y la verdad es que no ha sabido responder completamente. Sí es cierto que un mayor y ligero sentido del humor se respira en esta cinta, y que separada en secuencias, la película es realmente impresionante. Pero no menos cierto es que el rumbo de la historia se pierde demasiado a menudo entre decenas de seres y paisajes a cual más increíble. En El señor de los Anillos sucedía algo parecido, pero en menor medida, pues la misión de destruir el Anillo era lo suficientemente potente como para que no perdiéramos el hilo. Aquí el fin es mucho más particular y de menor interés general; un grupo de personajes intenta recuperar su territorio perdido a a sangre y fuego ante un imponente dragón, y las cosas van sucediendo una tras otra sin saber muy bien por qué. Incluso los fans de Tolkien tendrán a veces problemas para recordar el motivo que ha llevado a los protagonistas a tal o cual situación. Peter Jackson pierde un tanto la perspectiva general en pos de conseguir las secuencias más perfectas posibles, no sabiendo manejar al cien por cien semejante proyecto…aunque también es cierto que habrá que esperar a ver las tres películas para comprender bien la estructura de la obra.

En el apartado visual, como no podía ser de otra manera, el film es realmente impresionante; la fotografía tiene una luz muy trabajada en las escenas exteriores, sobre todo las que tienen lugar en los dominios de los elfos, pero también está presente un tono muy sombrío casi terrorífico (lo sería con algo de sangre…) en las escenas que tienen lugar en las lóbregas e intrincadas cavernas pobladas de trasgos y orcos. El diseño de vestuario y decorados raya la locura, todo está cuidado al máximo…por no hablar del diseño de los villanos; como ejemplo, decir que no vemos un trasgo igual a otro, y eso teniendo en cuenta que vemos a decenas y decenas de ellos. Aún así, Jackson ha abusado de los personajes creados digitalmente; uno de los puntos fuertes de la trilogía del Anillo era la utilización de maquillajes y personas de carne y hueso hasta para el más horrible de los seres, sobre todo en los planos más cercanos. Aquí el director ha sucumbido a la animación 3D, aunque sea con captura de movimiento, obteniendo unos resultados muy muy buenos, pero con el peligro evidente de envejecer rápidamente.

El reparto en general está también a un nivel muy alto; Ian McKellen es un Gandalf algo más socarrón y chistoso que en las anteriores películas, y Martin Freeman es el hobbit más creíble que hemos visto hasta ahora, aportando humor y profundidad a partes iguales. Richard Armitage, Thorin, el líder del grupo de enanos, aporta mucha presencia y coge el tono épico de su personaje a la perfección. El resto del grupo a penas tiene diálogo, pero acompañan bastante bien, y es de suponer que en futuras entregas iremos conociéndoles un poco más. Andy Serkis (El origen del planeta de los simios) logra el Gollum perfecto, mejor aún que en El Señor de los Anillos; sus escenas con Bilbo son de lo mejor de la película. Otra novedad es la aparición de Radagast, un mago interpretado por Sylvester McCoy (Eldorado) que añade algo de humor y locura, bordeando un poco el ridículo en algún momento, pero sin llegar a tocarlo. Cate Blanchett (El curioso caso de Benjamin Button) como Galadriel, y Christopher Lee (Drácula) como Saruman, aportan su gran presencia y algún que otro diálogo medianamente interesante, no mucho más, al igual que Hugo Weaving (Matrix) en el papel del elfo Elrond.

La banda sonora de Howard Shore (Se7en) sigue muy en la línea de las anteriores películas, quizás demasiado. Es cierto que las melodías estaban ya muy establecidas para los diferentes lugares y personajes, pero se echa de menos algo más de riesgo, aunque complementa perfectamente a las imágenes.

Ian McKellen en El Hobbit: Un viaje inesperado

Ian McKellen en El Hobbit: Un viaje inesperado

El ritmo de la película es un tanto extraño; tiene exceso de momentos de clímax, y llega incluso a agobiar por la cantidad y duración de las escenas de acción. El director recurre demasiado al recurso de salvar al protagonista en el último momento, y éste es un error que ya cometía en anteriores trabajos, y no sólo en la anterior saga sobre la Tierra Media. El avance de la historia en sí no es mucho, pero en cambio presenciamos multitud de situaciones diferentes, demasiadas, que dejan claro que la historia original ha sido excesivamente dilatada. Esto le quita redondez al trabajo, pero hay que reconocer que hace las delicias de cualquier aficionado a estos personajes. El punto donde comienza la narración de la historia por parte de Bilbo está muy bien escogido y las escenas que nos ponen al tanto del pasado de algunos protagonistas, y de la misión que quieren llevar a cabo, son realmente impactantes; es evidente que Peter Jackson cuando se propone resumir en unos pocos planos una gran batalla, es muy bueno. Lo vimos en la introducción de La Comunidad del Anillo y lo vemos aquí cuando nos cuenta el pasado de la ciudad de los enanos y cómo fue arrasada. Otro de los puntos más logrados de la cinta.

El Hobbit: Un viaje inesperado no cumple del todo con las expectativas creadas porque su director pierde la perspectiva de lo que tiene entre manos. Parte por parte, escena por escena, pocos peros se le pueden poner a la película; incluso en algún punto está por encima de lo visto en El Señor de los anillos. Sin embargo la historia no es tan potente y no nos atrapa como el Anillo. La acción es incluso abrumadora por momentos, aunque al final logra frenarse un poco para dotar de épica a los sucesos…y la escena final es perfecta para tenernos un año con los dientes largos. Una historia excesivamente estirada y continuísta, sí, pero que por impresionante y trabajada, en lo grande y en lo pequeño, merece ser vista y disfrutada.

Lo mejor: La esencia de La Tierra Media de Tolkien y Jackson sigue intacta. Escena por escena la película es impresionante. Todo lo que vemos está cuidado y diseñado hasta la locura. Martin Freeman parece haber nacido para interpretar a Bilbo Bolsón.

Lo peor: La estructura de la película es extenuante, por duración y quizás excesiva acción. Pasan demasiadas cosas para lo que avanza la historia, pero pocas realmente indispensables, dando la sensación de que el original no daba para tanto. Lo que se nos cuenta no está a la altura de lo que vemos.

Puntuación: 7/10

Ficha artística y técnica

Nueva Zelanda. Título original: The hobbit: An unexpected journey. Dirección: Peter Jackson. Interpretes: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf), Andy Serkis (Gollum), Cate Blanchett (Galadriel), Elijah Wood (Frodo Bolsón), James Nesbitt (Bofur), Lee Pace (rey Thranduil), Christopher Lee (Saruman), Ian Holm (Bilbo anciano), Hugo Weaving (Elrond), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Ken Stott (Balin), Graham McTavish (Dwalin), William Kircher (Bifur), Stephen Hunter (Bombur), Dean O’Gorman (Fili), Aidan Turner (Kili), John Callen (Oin), Peter Hambleton (Gloin), Jed Brophy (Nori), Mark Hadlow (Dori), Adam Brown (Ori), Benedict Cumberbatch (El Nigromante). Guion: Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh; basado en la novela de J.R.R. Tolkien. Producción: Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Zane Weiner. Música: Howard Shore. Fotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Ann Maskrey, Richard Taylor y Bob Buck.

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