El abuelo que saltó por la ventana y se largó: De risas con un anciano centenario

Empezar una crítica de El abuelo que saltó por la ventana y se largó diciendo que es una de las mejores comedias que se han rodado en los últimos años es una forma de hacerle justicia con rotundidad, desde el principio y sin medias tintas. Sí, es una película sueca. Sí, no tiene nada que ver con el cine más comercial que llega a las carteleras, ni con el de las grandes superestrellas de Hollywood. Y sí, está protagonizada por un personaje que cumple cien años cuando arranca la historia. Pero es un filme tan bien hecho, con una historia tan inteligente y con tantos momentos en los que es imposible contener la risa, que esa proclamación es un acto de justicia que pide a gritos que la gente vaya al cine a verla.

Robert Gustafsson en El abuelo que saltó por la ventana y se largó

Robert Gustafsson en El abuelo que saltó por la ventana y se largó

La diversión arranca desde el título, que queda explicado con claridad en las dos primeras escenas de la película. La primera nos habla de un anciano que disfruta con el uso de explosivos y de las consecuencias que tiene el primer e hilarante episodio de la película en el que se ve ese gusto por la pirotecnia: le encierran en un geriátrico. Pero, efectivamente, abre la ventana y se va mientras le están preparando la celebración de su centenario. Así, con esa sencillez, se desata una historia doble. Por un lado, el viaje bufo de ese anciano hacia ninguna parte, cruzándose con un grupo de moteros y un botín impresionante que mantendrá con la ayuda del variopinto grupo que va formando en su camino.

Por otro lado, y aquí es donde está el elemento verdaderamente original de El abuelo que saltó por la ventana y se largó, se cuenta en varios flashbacks el pasado del protagonista, donde se va descubriendo que fue una pieza fundamental en la historia mundial del siglo XX, aunque él, con su inocencia realmente no sea consciente de ello. Lo primero, por sí solo, habría sido una simple aunque muy divertida comedia. La mezcla de ambas partes pasa a formar una de las propuestas más originales, desternillantes, alocadas y surrealistas que se han visto en el cine europeo más reciente. Absolutamente memorables, por ejemplo, los episodios en la Guerra Civil española o en la creación de la bomba atómica.

La comicidad de Robert Gustafsson dando vida al protagonista en las dos líneas temporales, en la del presente con la ayuda de un buen maquillaje, es fundamental para que la película funcione tan bien como lo hace. Carga al personaje de una simpleza hilarante, que explota con enorme acierto en todas las escenas de la película, incluso en las más imposibles. Y de esas hay unas cuantas, incluso con un elefante de por medio. Eso es lo genial de El abuelo que saltó por la ventana y se largó, que no importa qué ponga en la pantalla porque, por descabellado que suene, resulta creíble. ¿Que tienen que salir Franco, Stalin o el hermano torpe de Albert Einstein? Salen. ¿Que hace falta un motero psicópata dispuesto a todo para encontrar al anciano? Se pone. ¿Que la película tiene que acabar en un escenario exótico? Se encuentra la manera de llevar la acción hasta allí.

Robert Gustafsson en El abuelo que saltó por la ventana y se largó (2)

Robert Gustafsson en El abuelo que saltó por la ventana y se largó (2)

El guión es, de esta manera, una desternillante pieza de relojería, en la que todo acaba encajando con una facilidad digna de mención y con un saber hacer sorprendente a todos los niveles, desde un guión casi perfecto (basado en best seller sueco), una dirección siempre adecuada a cargo de Felix Herngren (en la primera película suya que se estrena en España) y de un reparto perfecto. Es una comedia única y llena de momentos divertidísimos, pero es también un relato singular que disfruta reescribiendo la historia (de alguna manera, no deja de ser una conversión bufa y a la europea de lo que pretendía Forrest Gump). Terriblemente divertida y fresca.

Puntuación: 8 / 10

Ficha artística y técnica

Suecia. Título original: Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann. Dirección: Felix Herngren. Interpretes: Robert Gustafsson (Allan Karlsson), Iwar Wiklander (Julius), David Wiberg (Benny), Mia Skäringer (Gunilla), Jens Hultén, Bianca Cruzeiro, Alan Ford (Pim). Guion: Felix herngren y hans Ingemansson; basado en la novela de Jonas Jonasson. Producción: Malte Forssell, Felix Herngren, Henrik Jansson-Schweizer y Patrick Nebout. Fotografía: Göran Hallberg. Montaje: Henrik Källberg. Diseño de producción: Mikael Varhelyi. Vestuario: Madeleine Thor.

Un comentario

  1. Rosa María Medina /

    Me encantó tu comentario, seguramente porque la peli te pareció taaaaan buena y divertida como a mí. Hay entre las críticas cuatro o cinco más en español, una de ellas de alguien que dijo algo como que la adaaptación del libro había resultado en un film “que ni fu ni fa” y otras cosas que me parece “medio exquisitas”.
    Yo hasta ayer no me había enterado de que ese libro -que me hizo reír tanto como los otros dos de su autor- lo habían hecho película. Si la pasaron en México, no me enteré. Pero afortunadamente la han puesto en Netflix, una amiga se enteró, me lo comentó ayer y hoy mismo la vi, pasando un domingo divertidísimo.

    Seguiré buscando tus comentarios. Saludos,

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