Uno de los personajes literarios más adaptado a la gran pantalla ha sido el creado por Bram Stoker hace ya más de un siglo. El conde más famoso del terror vuelve con una versión titulada para la ocasión como Drácula (2025). Pero lo curioso de esta adaptación reside es quien la firma. El ¿genio? Francés Luc Besson (June y John) escribe y dirige esta nueva adaptación que cuenta en su reparto con Caleb Landry Jones (Dogman) como el príncipe Vlad, Christoph Waltz (Frankenstein (2025)) como un cura que comparte muchas similitudes con Van Helsing, y la debutante en el gran pantalla Zoë Bleu, hija de la actriz Rosanna Arquette, como Mina. Drácula (2025) es un auténtico despropósito pero de tan ridículo que es, resulta hasta divertido.
La historia es la de siempre: El príncipe Vlad renuncia a Dios tras la pérdida de su amada y se convierte en el Conde Drácula. Condenado a no morir, y alimentarse de sangre fresca, mientras busca a la reencarnación de su añorado amor. Se la está comparando con la versión de Francis Ford Coppola de 1992, pero es que aquella quizá sea la versión más fiel al texto original, algo que Besson usa a su antojo. Desconozco por que el personaje de Van Helsing no lleva este nombre pero es muy posible que al dejarle como un pelele divertido era mejor llamarle simplemente “cura”. También ha cambiado momentos del relato para hacerlo más ¿ridículo?. Ha unido el personaje de Renfield con el de Lucy, creado otro híbrido muy divertido. Tomarse en serio Drácula (2025) es una pérdida de tiempo.
En la puesta en escena podemos decir que si recuerda a la versión de Coppola, pues su ambientación, y en algunos momentos, es muy similar. Pero Besson hace un producto muy suyo, muy a lo que nos tiene acostumbrados últimamente. El que fuera el rey de la taquilla francesa en los años 90 gracias a títulos como Nikita, dura de matar o El profesional (Léon), se ha perdido su propio respeto y hace lo que le da la gana. La presentación de Vlad no puede ser más bizarra, un príncipe empotrando constantemente a su amada hasta el punto que sus propios hombres le tienen que separar (literalmente) para ir a la batalla. Después de esto, quien se tome en serio Drácula (2025), lo va a pasar mal. La transición entre años que vive buscando a su amor es una sucesión de planos de baile en diferentes épocas muy divertido, y el clímax final con un ejército liándose a cañonazos contra el castillo del Conde es un fantasía. No es bueno, pero de loco que es, resulta muy divertido.
El reparto es muy consciente de dónde está. Los caretos del dos veces ganador del Oscar de la academia Christoph Waltz son “pura poesía”. El momento que va a clavar su primera estaca es divertidísimo. Landry Jones también se lo pasa “de miedo”, atentos al momento en que emula al mismísimo Gary Oldman con una peluca que proporciona también buenas risas. El elemento más flojo de este hazmerreír es Zoë Bleu, que es eclipsada constantemente por Matilda De Angelis (Citadel: Diana), otra que también sabe en qué clase de película esta. Del resto de secundarios solo mencionar a toda la tropa que acompañan a Waltz, puro esperpento.
En resumen, Drácula (2025) es mala pero divertida. Y lo mejor de ello es que todos son consciente de lo que están haciendo, es por ello que seguir maltratandola es caer en saco roto. Y lo más curioso es que la segunda película de Besson en este 2025, pero aquella otra, June y John, no ha tenido la suerte de llegar a salas… así será.
Lo mejor: Es muy loca y divertida.
Lo peor: Tomársela en serio.
Puntuación: 3/10


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