Cumbres Borrascosas, posiblemente, sea uno de los libros más importantes de la literatura británica y de su escritora, Emily Brontë. Escrito en 1847, es un libro que narra la apasionada y destructiva relación entre Catherine Earnshaw y Heathcliff, dos almas salvajes unidas en la niñez en los páramos ingleses, pero separados por la ambición social. Teniendo esto en cuenta, olvidaros por completo de todo ello, pues Emerald Fennell ha construido su película en base a lo que ella sintió, y lo que entendió, cuando se leyó el libro, por eso se usan las comillas en el título. “Cumbres Borrascosas” sigue todo lo mencionado anteriormente sobre la relación entre Catherine y Heathcliff pero llevando todo a una pasión desatada donde las insinuaciones sexuales, la lujuria y el deseo cobran todo el protagonismo. Nunca me parece mal que se adapten obras de una forma distinta, pues cada medio es diferente, pero siempre que se respete a la obra original. Emerald Fennell respeta lo que quiere de la novela que, únicamente, es su trasfondo, dejando de lado personajes o tramas que en la novela podrían ser importantes para centrar todo en sus dos protagonistas. El resultado es una obre que, sin ser un desastre, es una cinta que se siente perdida en su construcción, alargada en exceso y donde es mejor cuando insinúa más que muestra. “Cumbres Borrascosas” es un fanfic de una fan de la novela que ha dirigido su propia versión y la ha llevado a su terreno.
“Cumbres Borrascosas” es una cinta que, desde su inicio, ya te deja claro que es lo que vas a ver y cual va a ser el tono de esta. Una ejecución publica donde todo se vuelve un frenesí orgásmico. A partir de aquí, la cinta únicamente va a girar en torno a Heathcliff y Catherine, desde la niñez hasta que son adultos, y ya, en la época de la niñez, Emerald Fennell está obsesionada con ser radical a todo lo anterior y ya va mostrando pequeñas pinceladas de lo que para ella es “Cumbres Borrascosas”: una historia de amor apasionado, tóxico y lleno de sexo. Y es que cuando ya la cinta cambia a la edad adulta, el sexo y la pasión se desbordan por completo y nos comienzan a regalar escenas eróticas sin cesar. Y es aquí donde la película comienza a perder todo lo interesante. Emerald Fennell está más preocupada por provocar al espectador que de ir contando bien su historia. Tampoco ayuda que este, también, constantemente buscando el plano perfecto, el encuadre único y demostrar que es una directora con una personalidad dirigiendo única. Lo único que eso provoca es que el espectador diga “que bonito el plano” pero a nivel narrativo no tiene ningún tipo de valor, únicamente para poder ponerlo como fondo de pantalla. Incluso la gama de colores que se ve en la cinta, el rojo como color predominante de la pasión en todo momento, llega a molestar en muchos casos.
Y es que, como he dicho, la cinta es mejor cuando no hay sexo en pantalla, cuando no hay una escena donde se le mete los dedos a un pez muerto como simbología del deseo de Catherine… todo eso únicamente está puesto para provocar. La cinta únicamente crece cuando Emerald Fennell se olvida de eso e insinúa esa pasión, pone a los protagonistas contra las cuerdas y de verdad parecen unos personajes creíbles. Hay una secuencia, donde ya comienza a desatarse los sentimientos entre ellos que es, posiblemente, de lo mejor de la cinta porque no muestra nada únicamente insinúa. Todos sabemos como es el cine de Emerald Fennell, con Una joven prometedora y Saltburn, pero aquí quizás lo ha llevado a un terreno más complicado. Margot Robbie parece ser de las pocas que han creído en la visión de la directora dándole un papel donde tiene todo para crecer, pues es la única que vive con pasión todos y cada uno de los momentos en pantalla. Margot Robbie es el alma de “Cumbres Borrascosas”. Jacob Elordi, por su parte, creo que no está bien dirigido o no está en sintonía con lo que debería ser su personaje, pues es más frío que el hielo y no muestra ni una sola expresión con sus gestos y parece que está más pendiente de poner poses sexis para disfrute de todas aquellas personas enamoradas de él que de la película en sí. Pero la que se lleva todas las miradas es Alison Oliver, que interpreta a Isabela Linton, robando todas y cada una de las secuencias en las que aparece. Lo que sí que ha mantenido de la novela es la toxicidad de la relación de los dos y como esto los va destrozando por dentro hasta sucumbir.
En definitiva, “Cumbres Borrascosas” es una adaptación que arriesga y no siempre acierta, pero intenta no dejar indiferente al espectador y seguramente haya una conversación sobre ella a la salida del cine. Su empeño por dar prioridad a la pasión y la estética por encima del relato puede alejar a quienes busquen una versión más fiel de la novela, pero consigue que la película tenga su propia personalidad, la de la directora, y eso no se puede negar.


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Cito una frase del comentario: » El resultado es una obre que, sin ser un desastre, es una cinta que se siente perdida en su construcción…»
Bueno, parece que nunca se puede decir que algo sea un desastre, no es mucho más que eso, es en realidad una película de terror..! Así tendrían que anunciarla. Terror del más puro, sin vueltas.
Lamento haber pagado algo por la entrada para verla. Me sentí totalmente estafado por esta muestra de ignorancia y brutalidad.