Comanchería: Alma de western

Comanchería empieza de tal forma que, si no estás atento a lo que sucede en pantalla, puede que te pierdas parte de lo que es capaz de ofrecerte esta cinta. Y es que Comanchería tiene un ritmo tan endiablado que un simple pestañeo hará que no prestes atención a un diálogo, a un gesto o una imagen que es fundamental para entender en cierta medida la cruzada asaltante de dos tipos que tienen más bien poco que perder y que deciden realizar esto para tener una especie de redención, aunque al final, la redención se convierta en lo más secundario. David MacKenzie (Convicto) consigue crear una historia propia, con su propia simbología, sus propias reglas y sin perder en ningún momento el norte ni el ritmo. Comanchería es de esas películas que consiguen quedarse en tu memoria mucho tiempo después de verla. Magistral.

Ben Foster y Chris Pine en 'Comanchería'

Ben Foster y Chris Pine en ‘Comanchería’

En muchas ocasiones el fallo de una película es que no va a lo que va desde su inicio, empieza dando tumbos y cuando ya entra en materia se pierde todo interés. Comanchería no. MacKenzie nos sumerge desde el inicio en el ritmo frenético, en la historia y consigue que rápidamente empaticemos con estos dos hombres que emprenden, como he dicho, esta cruzada. Y entonces en cuando la cinta se convierte en un western moderno. Y ello es debido a que la cinta entra en el terreno de la búsqueda e intento de captura de estos dos forajidos por parre del Sheriff del condado, utilizando todas las armas a su alcance. La cinta en estos momentos duplica su ritmo, pero sin olvidarse nunca de la historia, de frenar cuando debe, de mostrar sin darle todo masticado al espectador. Y también en esos momentos, cuando Comanchería pisa el freno, cuando realmente encandila al espectador.

Hay una secuencia, nocturna, con Chris Pine (Star Trek: Más allá) y Ben Foster (The program) en una casa aislada de todo, cuando descubres por completo a los personajes y hace que la cinta te cale todavía más. No es la secuencia de más acción, pero es la secuencia en donde nuestros forajidos muestran sus temores y sus aspiraciones en la vida. Es una secuencia que consigue decirme más que muchas películas que se han estrenado este año. Y lo hace porque MacKenzie quiere centrarse en ella, quiere mostrar que, a pesar de todo, el lado humano y el miedo aparecen incluso en los momentos donde tendrían que estar prohibidos. Jeff Bridges (El séptimo hijo) está soberbio en su papel de Sheriff, pero es la pareja protagonista la que debería llevarse los aplausos. Chris Pine y Ben Foster están superlativos y demostrando que la química entre los dos es sencillamente maravillosa.

Jeff Bridges y Gil Birmingham en 'Comanchería'

Jeff Bridges y Gil Birmingham en ‘Comanchería’

Comanchería ha llegado un poco tarde a las taquillas españolas, de haberlo hecho antes posiblemente muchos espectadores habrían salido maravillados de este western moderno con alma de clásico. Llega el último día del año para ser un cierre de oro a un año con muchas luces, pero también sombras. Comancheria es, sencillamente, magistral.

Lo mejor: El guion, el ritmo, la dirección y la química entre Pine y Foster.

Lo peor: Que no se la valore como debe ser.

Puntuación: 9/10

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