Borgman: No dejes usar el baño a cualquiera

Diez meses después de su salida triunfal en el Festival de Sitges llega a las pantallas Borgman, la nueva película del holandés Alex van Warmerdam (The last days of Emma Blank). La filmografía del director siempre se ha caracterizado por dotar a sus películas de un lado siniestro y de una crítica a la burguesía o las clases acomodadas. Y en Borgman esto no es una excepción. La única diferencia es que aquí da rienda suelta a todo lo macabro y se permite el lujo de rendirle un pequeño tributo al maestro de lo macabro Michael Haneke (Amor).

Jan Bijvoet en Borgman

Jan Bijvoet en Borgman

La cinta arranca de una forma un tanto extraña al ver como buscan para intentar matar a tres personas que viven bajo tierra. Tras huir de sus captores, Camile Borgman acaba en una casa llena de lujos pidiendo que le dejen darse un baño. Tras insistir más de la cuenta, el dueño de la casa le da una paliza. Pero la mujer de este le deja entrar cuando el marido no está. Esto termina convirtiendo su apacible vida en un infierno donde nada termina siendo lo que parece.

Parece que los responsables de Sitges son fans de las películas donde lo ambiguo o el surrealismo están presentes. Hace un año se alzó con el triunfo Holy Motors, una película de Leos Carax, y las divisiones eran claras. Con Borgman ha pasado algo parecido, pero la diferencia es que aquí hay una historia mucho más clara. Y es que esa historia recuerda mucho Funny Games, la gran película de Haneke (al que Warmerdam homenajea descaradamente). Una familia adinerada vive tranquila hasta la llegada de unos individuos, con la llegada de estos, todo cambia para mal. Y la principal diferencia es que aquí el director holandés no se ensaña tanto con la violencia como si lo hacía Haneke.

La violencia en Borgman está mucho más cortada y casi nunca vemos una escena muy desagradable. Warmerdam se centra más en ver como la aparición de Borgman trastoca mentalmente a la familia y las consecuencias que tiene. Algo que funciona de maravilla en los primeros 50 minutos de película. Y es que la película arranca y avanza de forma magistral hasta esos 50 minutos, luego cae en la repetición y, porque no decirlo, un poco en el aburrimiento. Lo que le acabe sucediendo a la familia termina dándonos un poco igual, y lo único que queremos ver es como Borgman termina con su plan.

Y es que el principal problema de la película es la duración de la misma. Borgman hubiera sido realmente redonda al contar la historia en 90 minutos aproximadamente, y no en las casi dos horas que se toma para contarla. Hay escenas y tramos de película que no pintan demasiado y hacen que la historia acabe avanzando de manera lenta. La repetición de escenas o situaciones tampoco ayudan. Vistas una vez vale, pero no más. Pero es cierto que hay escenas muy poderosas que se quedarán grabadas en la retina (atentos a la escena de la niña).

Hadewych Minis en Borgman

Hadewych Minis en Borgman

Los actores están bastante bien, destacando por encima de todo Jan Bigvoet (Alabama Monroe). El actor infunde temor y respeto con su sola aparición en pantalla. Consigue que el espectador también dude de sus intenciones al igual que toda la familia. La otra gran protagonista es Hadewych Minis (Zwart Water) quién interpreta a la mujer de la familia y gran responsable de que Borgman entre en sus vidas.

Borgman es una película bastante aceptable en términos de historia, interpretación y dirección, pero que pierde bastante con la duración, algo que hubiera hecho que esta película hubiera sido mucho más redonda. Aún así es un entretenimiento disfrutable y lleno de cosas buenas.

Lo mejor: La originalidad de la historia y la interpretación de Jan Bigvoet.

Lo peor: Que si hubiera durado 30 minutos menos estaríamos ante una gran película.

Puntuación: 6/10

Ficha artística y técnica

Holanda, Belgica, y Dinamarca. Dirección y guión: Alex van Warmerdam. Interpretes: Jan Bijvoet (Camiel Borgman), Hadewych Minis (Marina), Jeroen Perceval (Richard), Alex van Warmerdam (Ludwig), Tom Dewispelaere (Pascal), Sara Hjort Ditlevsen (Stine). Producción: Marc van Warmerdam. Música: Vincent van Warmerdam. Fotografía: Tom Erisman. Montaje: Job ter Burg. Vestuario: Stine Gudmundsen-Holmgreen.

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