Bala perdida: Un gato, un riñón y dos judíos peligrosos

El “visionario” director neoyorquino Darren Aronofsky (La ballena (The Whale)) firma la que posiblemente sea su película “más comercial” hasta el momento. No me refiero a que Bala perdida sea un éxito de taquilla sino a que es la cinta más asequible para el gran público de su director. Bala perdida es un thriller de acción con una historia que puede recordar al cine de los hermanos Coen o al del británico Guy Ritchie, pero bajo el sello del director de Madre!. Bala perdida tiene un reparto, en estado gracia, compuesto por Austin Butler (Eddington), Zoë Kravitz (The Studio), Matt Smith (La casa del dragón) y Vincent D’Onofrio (El padrino de Harlem), entre otro muchos nombres.

Zoë Kravitz y Austin Butler en Bala perdida

Zoë Kravitz y Austin Butler en Bala perdida

Nueva York 1998, los últimos años del alcalde Rudy Giuliani, un camarero, con un trágico pasado, se ve envuelto en un lío de drogas cuando se tiene que hacer cargo del gato de su vecino inglés. Esta es la premisa de Bala perdida, un guion escrito por el propio autor de la novela en la que se basa, Charlie Huston. La historia, sin ser original del todo, juega con los elementos que siempre funciona como personajes que molan y complicar la trama en cada escena. Huston, que viene de guionizar comics, conoce muy bien la reglas y nos va dando la información necesaria para intentar sorprendernos al final. Pero lo que sorprende de verdad, es el aire que se respira en ese trasfondo de retratar una ciudad sumida en el cambio más drástico que sufrió antes de la caída de las torres gemelas. Un ciudad que, en teoría, se estaba limpiando de drogas, suciedad y maleantes.

Y es que Nueva York es otro personaje más de la cinta firmada con estupendo pulso por Aronofsky. El director de Réquiem por un sueño es fiel a su estilo, con planos imposible y sin cortarse a la hora de mostrar violencia física (esa secuencia con los puntos o esa rodilla reventada). Quizá no resulte tan poética como obra anteriores, pero Darren sabe ofrecer un buen espectáculo audiovisual de primer orden (atentos al montaje a corto donde vemos a Butler cantar Bitch de Meredith Brooks).

Matt Smith y Austin Butler en Bala perdida

Matt Smith y Austin Butler en Bala perdida

Sin lugar a dudas el punto fuerte de Bala perdida es su elenco. Si hasta el cantante de moda, Bad Bunny, bajo su nombre real, Benito Martínez Ocasio (Terminagolf 2), está de aplauso. Un reparto con estrellas de hoy, ayer y siempre, en estado de gracias. Butler compone un personaje a medio entre un rebelde sin causa y el nota de El gran Lebowski. Su presentación, como tabernero de bar solucionando el cierre, es impecable y conjuga estupendamente con esa imagen final en el aeropuerto. Kravitz está demostrando que es igual de buena como actriz que como directora, y aquí, en un papel menor, resulta encantadora en cada una de sus apariciones. Mención especial para el mítico Griffin Dunne (Ex maridos), ya que no está en la cinta por casualidad, es un pequeño guiño a Jo, ¡qué noche!, con la que Bala perdida comparte cierta similitud.

En resumen, Bala perdida es un buen producto y una buena película, y dura poco más de 100 minutos. Quizá no sea la cinta que muchos esperaban de su director pero no se le puede recriminar nada, pues su sello está ahí. Y nunca hay nada malo en hacer algo para las grandes masas, el único fallo es que esta te de la espalda.

Lo mejor: Todo el elenco está impecable.

Lo peor: Creer que ofrece lo mismo de siempre.

Puntuación: 8/10

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