Bad Apples es una de las comedias negras de la temporada. Después de haber visto infinidad de películas sobre chicos rebeldes en las aulas, donde al final siempre las cosas terminan arreglándose, da gusto ver una comedia negra sobre como una profesora (interpretada por la siempre eficaz Saoirse Ronan (Blitz)) hace todo lo que está mal en el mundo para no dejar que su carrera, su vida y su futuro se vean enturbiados por un alumno que no respeta nada. Bad Apples consigue convencer porque es una cinta que no se corta, que sabe perfectamente como moverse entre los temas más delicados y que consigue al final del todo crear una conversación a su alrededor sobre los métodos utilizados en la enseñanza del alumnado. También se podría ver una crítica a todas esas familias que dan de lado a sus hijos por centrarse en ellos o que les importa tan poco su educación que los dejan al libre albedrío. Bad Apples no viene a revolucionar el género, pero si que consigue que pasemos un rato realmente divertido.
Bad Apples no se guarda nada bajo la manga y desde el principio te mete de lleno en lo que va a ser su trama, es decir, profesora tiene que hacer frente a un niño maleducado y lidiar con su comportamiento. Hasta aquí todo normal, pero es que Bad Apples le da la vuelta a la historia metiendo por el medio momentos realmente estrambóticos, momentos de mal gusto y momentos donde querremos quitar los ojos de la pantalla. Y es que Bad Apples sabe en todo momento que es lo que quiere contar y como lo quiere contar. Y quizás lo que la hace especial sea que no intentar ser igual que películas de colegios de toda la vida, aquí vemos a personajes que no saben como actuar, que no saben como lidiar con lo que les ha tocado y que no saben como salir del marrón en el que se han metido, porque en todo momento cualquier paso que den puede ser el último que hagan en su carrera. Y es que Jonatan Etzler (Dieciocho otra vez) en todo momento sabe como enfocar la historia y hacía donde la quiere dirigir, no esconde nunca algo desagradable y crea una atmósfera realmente insana en todo momento. Hay secuencias que son, literalmente para aplaudir.
Pero la estrella de la función es claramente Saoirse Ronan. La actriz británica consigue en todo momento hacernos cómplice de su personaje, de ir con ella hasta el final, aunque sepamos que ese final no puede ser bueno. El registro que tiene como actriz hace que su versatilidad sea increíble y nunca sabes por donde va a salir. Aquí se rodea de un elenco algo desconocido, pero donde todos brillan para acompañar a Ronan en su caída en los infiernos. Mención especial para el debutante Eddie Waller que consigue ser ese niño repelente y maleducado que nos da a todos ganas de cogerle y explicarle como se hacen las cosas. Ambos crean una dupla genial dentro de la cinta.
En definitiva, Bad Apples funciona porque abraza sin miedo su condición de comedia negra y lleva sus situaciones hasta un terreno incómodo, retorcido y muy entretenido. No pretende dar ejemplos morales, sino mostrar hasta dónde puede llegar alguien cuando se siente acorralado por un sistema que tampoco sabe cómo actuar. Con una Saoirse Ronan en estado de gracia y una dirección que entiende perfectamente el tono de la propuesta, la película se convierte en una experiencia tan divertida como perturbadora, de esas que dejan conversación después de los créditos.


LBM Diseño Web