Ayer no termina nunca: Patada en el estómago

Después de algunos años, Isabel Coixet (La vida secreta de las palabras) regresa de nuevo con un largometraje. Se llama Ayer no termina nunca y es un drama muy en la línea de la cineasta catalana. Recordemos que Coixet no ha trabajado con otro género que no sea el drama y el documental, así que podemos decir que camina por un terreno ya labrado. Con esta nueva película, de la que se han conocido escasos datos hasta poco antes de su estreno, podemos ver un dibujo del futuro de nuestro país y de las consecuencias que han traído recortes, despidos, desahucios y demás golpes de la crisis.

Javier Cámara en Ayer no termina nunca

Javier Cámara en Ayer no termina nunca

Como digo, la cinta nos invita a viajar hasta el 2017, donde España está devastada. Los que están todavía en el país es porque entonces no tuvieron ocasión de huir, o simplemente porque piensan que la solución está cerca. Millones de viviendas vacías, más de 7 millones de parados, corrupción y construcción de casinos y demás “intentos” de salir de la crisis. El argumento se centra alrededor de dos personajes protagonistas, el padre y la madre de un niño que murió años atrás por una negligencia médica provocada por los recortes en la sanidad. Después de años sin saber nada el uno del otro, vuelven a verse las caras para llevar a cabo unos trámites en el lugar donde su hijo está enterrado, y no tardan en mirar atrás y echarse las cosas en cara.

Creo que lo que es la historia es desgarradora, cruda y muy dura. No me considero un seguidor de Isabel Coixet. No la adulo, ni la odio, que suelen ser las sensaciones que despierta con frecuencia. Es cierto que son 108 minutos de metraje en la que la película hace honor a su nombre y efectivamente no termina nunca. Entre los dos protagonistas hablando, y los planos a la nada en plan Terrence Malick (El árbol de la vida) que acostumbra hacer la directora , se plantea un poco tostón. Pero ojo, la película posee esa desnudez y esa intensidad sentimental que hace que no estés tan atento del reloj.

Candela Peña en Ayer no termina nunca

Candela Peña en Ayer no termina nunca

Si que es cierto que en ocasiones se presenta tan pesimista que temí que alguien del pase de prensa se hiciera el “hara-kiri” allí mismo, pero es que uno lo piensa y es como un destino irremediable, algo que según como está España, no tardará en pasar. Más de un espectador conseguirá invadir el rol de alguno de los actores protagonistas y pensar: “Vale, esta o este puedo ser yo dentro de cuatro o cinco años”. Es como esa certeza que sienta como una patada.

Lo mejor de todo a fin de cuentas, las dos interpretaciones que logran tanto Javier Cámara (Los amantes pasajeros) como Candela Peña (Una pistola en cada mano). En especial esta segunda, que con una naturalidad apabullante encarna a una mujer afectada y tocada, pero a la que aún le queda coraje. Nos deja escenas muy impactantes, sin duda ninguna. Y bueno, Javier Cámara más de lo mismo. Representa a aquel que tuvo ocasión de huir, de escapar del fantasma de su hijo y de mirar para adelante y no estancarse. Ambos tienen muchas capas, mucho en lo que fijarse.

Si no te gusta Isabel Coixet, dudo que lo haga Ayer no termina nunca, pero bueno, nada se pierde por probar. Eso si, si eres de su grupo de seguidores te encantará como busca el lado más vulnerable del espectador.

Lo mejor: Candela Peña, Javier Cámara, y los diálogos entre ambos.

Lo peor: En ocasiones se muestra tan extremadamente pesimista que llega a molestar.

Puntuación: 5/10

Ficha artística y técnica

España. Dirección: Isabel Coixet. Interpretes: Javier Cámara, Candela Peña. Guion: Isabel Coixet; inspirado libremente en “Gif”, de Lot Vekemans. Producción ejecutiva: Isabel Coixet y Adolfo Blanco. Música: Alfonso Vilallonga. Fotografía: Jordi Azategui. Montaje: Jordi Azategui. Dirección artística: Cristina Castells. Vestuario: Agnes Bonet.

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