Otra saga literaria de folletín juvenil da el salto a la gran pantalla. Ahora le toca el turno a Hombres tatuados de Jay Crownover, que actualmente cuenta con seis entregas, y en esta primera cinta, titulada para la ocasión Almas marcadas. Rule + Shaw, adapta la primera de ellas, que data de 2012 y responde al título de Rule. El “prestigioso” Nick Cassavetes (La bala de Dios) es el encargado de poner en imágenes esta ridícula y trillada historia de amor juvenil protagonizada por una panda de guapazos y guapazos por reconocibles. Chase Stokes (Los feos) y Sydney Taylor (Una pizca de magia en la ciudad misteriosa) son los Rule y Shaw del título, y Alexander Ludwig (Bad Boys: Ride or Die) es la cara más identificable de todo el reparto.
Rule es un tatuador molón y guaperas que tiene un pequeño trauma enquistado, su gemelo murió en un accidente de tráfico donde él tuvo algo que ver. Shaw es una amiga de la familia que está enamorada de Rule pero no se atreve a dar el paso para ser algo más. Rule se relaciona con más tatuadores “inadaptados” y es un “picaflor” de manual. Entonces llega el cumpleaños de Shaw, y tras una noche de desenfreno deciden darse una oportunidad como pareja, pero sin ponerse etiquetas (aunque más adelante Shaw presente a Rule como su novio, en una fiesta de su madre). Y hasta aquí vamos a contar, el resto se lo pueden imaginar, pues sigue malamenta las normas de este tipo de adaptaciones de saga literarias para gente joven, como lo fue After hace una temporada o Crepúsculo hace dos décadas. El guión es bochornoso, los diálogos no son patéticos pero las situaciones si, y tampoco ayuda que quieran contar muchas cosas y estas no se desarrollen (la madre de Rule, el amigo de Rule…).
Los productores han elegido como director al señor que puso en imágenes El diario de Noa, pretendiendo emular aquel éxito. Pero le han dado un 10% del presupuesto de aquélla, pues la cinta se ha rodado en Bulgaria recreando una ciudad norteamericana y las estrellas de cine brillan por su ausencia. Nick, hijo del director John Cassavetes y la actriz Gena Rowlands, retrata la vida de estos adolescentes con inquietudes con una puesta en escena a medio camino entre lo tétrico y el soft porn. Las escenas del estudio de tatuaje están más cerca de una pelí de terror que de una cinta romántica y el resto de escenas es como Cincuenta sombras de Grey pero versión marca blanca. Además ellos van con ropa como de mendigos (menos esa secuencia que el protagonista está tatuando sin camiseta y con una ¡¡¡simple corbata!!!), mientras que ellas van con atuendos cercanos a los angelitos del catálogo de Victoria’s Secret.
Y esto nos lleva al reparto, donde los menos agraciados de la función son los padres del protagonistas, el resto parecen todo modelos de pasarelas intentando tener dotes interpretativas. Stokes no tiene nada de carisma, solo mirada de perro tristón. Taylor corre mejor suerte, pero solo durante el primer tercio de la cinta, cuando es “la vecina de al lado”. Cuando sufre la transformación se le va completamente el personaje. Mención especial para dos guapas secundarias, Ella Balinska (Skincare) que interpreta a la compañera de piso de la protagonista y Daisy Jelley (How to Have Sex) que interpreta a una motorista con ganas de jaleo.
En resumen, Almas marcadas. Rule + Shaw es una cinta romántica para adolescentes precoces, y con picores, donde nada funciona según las reglas. Ni siquiera las canciones ratoneras que acompañan a estas películas son pegadizas. Gente muy guapa si, actores e historia no. Veremos si el público responde y nos llega una secuela que explique algo más de toda esta pandilla de lindos y atormentados jóvenes.
Lo mejor: El festival de gente guapa que habita en la película.
Lo peor: El guión es un desastre y la puesta en escena irrisoria.
Puntuación: 2/10


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