A Ghost Story: Más allá de la pedantería

Para que exista el cine comercial también tiene que existir el cine de autor. Dentro de este último grupo podemos catalogar esta A Ghost Story, una “bonita” historia de amor, de una pedantería supina, no apta para los espectadores más palomiteros o fans del ritmo trepidante. Técnicamente y artísticamente no podemos hablar de que sea una mala película, lo que pasa que lo que cuenta y como lo cuenta, puede resultar un “ladrillo” para gran parte de la audiencia. David Lowery (Peter y el dragón) es el hombre orquesta (escribe, dirige y edita) de este ejercicio visual protagonizado por el ganador del Oscar Casey Affleck (Manchester frente al mar) y la nominada al Oscar Rooney Mara (Lion).

Casey Affleck en A Ghost Story

Casey Affleck en A Ghost Story

Un pareja de enamorados ve truncada su historia de amor cuando él fallece en un accidente de tráfico. Pero con el amor todo lo puede, él regresa como fantasma de sábana blanca. Si, han leído bien, es un espectro al más puro cine independiente, una persona con una sábana blanca y dos agujeros para poder ver. La historia puede recordar al “clásico” ganador del Oscar al mejor guión Ghost (Más allá del amor), pero esta es más petulante. Ella no se llama Molly, se la conoce como M y el no se llama Sam, le conocemos con C. Conociendo este detalle pueden entender el grado de “intensidad” de la cinta. La historia está plagada de silencios, por no decir que es un silencio de 90 minutos que incluye alguna linea de dialogo. A Ghost Story da la sensación que es un cortometraje alargado.

La pomposidad con la que el director David Lowery dirige A Ghost Story conseguirá enamorar a un pequeño sector de la audiencia mientras que el otro se dará a los placeres de Morfeo. Es tal la pedantería de Lowery que se permite el lujo de rodar en un formato cuadrado (1:33) y encima añadirle una máscara para simular el efecto de una cámara antigua. Lowery se toma su tiempo en las tomas (algunos planos rozan los 90 segundos sin que pase nada) y nos presenta unos cuadros simétricos increíbles. Lowery demuestra que es un director con talento, recordando al grandioso Terrence Malick, con el que comparte esa maravillosa planificación y su talante para aburrir al público más mainstream.

Rooney Mara en A Ghost Story

Rooney Mara en A Ghost Story

Dudo que sea el propio Casey Affleck quien se pasea el 90% del metraje con la sábana haciendo de fantasma, pero los escasos minutos que le vemos en pantalla no esta mal. Parece recién salido de la cama en sus breves escenas, pero resulta bastante creíble. A Rooney Mara se le da bastante bien poner cara de circunstancia, y aguantar el chaparrón de vivir solo con el fantasma. Ambos actores repiten con el director después de la maravillosa (pero también pomposa y aburrida) En un lugar sin ley. Da la sensación como que Lowery ha querido hacer un ejercicio de estilo con dos amiguetes para oxigenarse de Peter y el dragón.

En resumen, A Ghost Story es una película bonita, pero de tan bonita que es, resulta aburrida para la gran mayoría de los espectadores. Es una película hecha con 100.000 dólares, una cifra irrisoria para los presupuestos actuales, incluso para cintas independientes. Parece más el capricho (o la necesidad) de un director por demostrar que no se vende a una industria, que le debió acortar bastante la creatividad en aquella película con un dragón digital y un Robert Redford un poco gaga.

Lo mejor: La precisa y pomposa dirección de Lowery.

Lo peor: Aburre y puede causar somnolencia.

Puntuación: 3/10

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