28 años después: El templo de los huesos: Culto a la bestia

La directora neoyorquina Nia DaCosta (The Marvels) toma el relevo del director Danny Boyle (Yesterday) en esta secuela directa del éxito del año pasado, 28 años después. Con el original título de 28 años después: El templo de los huesos, este episodio se puede considerar el segundo acto de una hipotética trilogía que acabara con la tercera entrega, aún con el nombre provisional de 28 años después: Parte III. El protagonismo de esta cruda y dura aventura recae principalmente en el joven Alfie Williams (La materia oscura), estupendamente escoltado por el inquietante Jack O’Connell (Los pecadores) y el imprescindible Ralph Fiennes (Cónclave).

Jack O'Connell en 28 años después: El templo de los huesos

Jack O’Connell en 28 años después: El templo de los huesos

28 años después: El templo de los huesos empieza minutos después de donde acabó 28 años después, cuando el joven Spike se cruza con la banda de Jimmy. Si revelar mucho del argumento apuntaremos que la banda no es lo que parece y que como buen segundo acto, la historia se divide en dos tramas paralelas que terminan cruzándose. La segunda trama está enfocada en los personajes de ya conocidos del Dr. Kelson y el zombi alfa, bautizado para la ocasión como Sansón. Al igual que el anterior capítulo, las historias principales se puede dar por concluidas, pero el final es más abierto, si cabe, que el de la primera entrega. El guionista Alex Garland (Warfare: Tiempo de guerra) firma un guión más solvente que el de la anterior entrega, centrándose una vez más en el peligro de ser humano en una sociedad ya de por sí llena de monstruos. Un vez más, y llegando al final de la cinta, volveremos a escuchar la famosa frase de “Una sociedad que no conoce su pasado está destinada a repetirlo”, que ha sido el «leitmotiv» de toda esta saga y un poco preludio de lo que ocurre en la actualidad mundial.

DaCosta firma una cinta cruda y violenta. Si ya de por sí el argumento da miedo (y no miedo de terror, sino miedo de lo viciada y atolondrada que es la sociedad que se presenta), la directora, que sorprendió a todos con Candyman (2021), muestra imágenes muy potentes como todo lo que acontece en el prólogo, en el granero, o en el clímax final. Apuntalado todo en un interesante montaje paralelo para dar respiros al espectador. Es de alabar que al igual que Boyle, preste bastante atención a las canciones que forman parte de la banda sonora, y es que…

Ralph Fiennes en 28 años después: El templo de los huesos

Ralph Fiennes en 28 años después: El templo de los huesos

…Ralph Finnes cantando y bailando The Number Of The Beast de los ingleses Iron Maiden va ser uno de los momentos más emblemáticos de este 2026 que acaba de comenzar. El ingles retoma el papel de medico algo grillado que recordaba al mítico Coronel Kurtz de Apocalypse Now. Son tan meticulosos sus movimientos y sus escasos gestos de situación, que cuando llega el musical momento, es innato que se escape un aplauso. Igual suerte corre su compatriota ingles O’Connell, quien ya firma uno de los papeles más angustiosos de la temporada. Nunca un barriobajero apocalíptico había dado tanto miedo.

En resumen, como buen segundo capítulo este 28 años después: El templo de los huesos supera con creces a sus predecesora y nos deja con una coda que reclama desde ya toda nuestra atención. Es una cinta muy dura, bastante violenta, y a pesar de su «enseñanza», seguiremos cometiendo los mismos errores. Ahora a esperar un largo tiempo a ver su conclusión o un capítulo más, pues si sigue dando tanto dinero lo mismo Sony no quiere cerrar su nueva gallina de huevos de oro.

Lo mejor: Fiennes cantando el emblemático himno de los Maiden.

Lo peor: La espera hasta poder ver el siguiente y ¿conclusivo? capítulo.

Puntuación: 8/10

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